Soledad

Y me encontré allí sentado una vez más. Con la mirada perdida y la cabeza llena de sueños. Totalmente absorto en mis pensamientos.
Ella se sentó a mi lado, apenas la vi venir y comenzó a hablarme despacio.
Con la lentitud de un suspiro y la certeza de un disparo.
Apuntó dónde más dolía y dio en el blanco, formando un reguero de sentimientos que brotaban por aquel agujero que dejó la herida… y ya no pude cerrarlo. No logré evitarlo.
Lo curioso es que yo no le había preguntado, ni pedido su opinión, ni sus dardos envenenados.
Tan solo estaba observando la vida como pasaba por mi lado.
Y ahora que lo pienso, quizás fuera ese el motivo de sus actos.
Porque ella es así, impetuosa y sincera. Honesta hasta el dolor y no la calla ni el silencio.
El caso es que me dolió tanto, que me agarré el pecho y lloré como un niño para limpiar los restos que quedaron del pasado.
Tiré de coraje y no le discutí ni un acento. Me tragué el orgullo y los miedos.
Callé las palabras que los días habían secado y las mojé con las lágrimas que volaban entre latidos tan fuertes, que sonaban como martillos golpeando.
De todos modos quien me hubiera escuchado?
Ella es tan ambigua y a la vez tan precisa, que en los momentos oscuros y más confusos, se acerca sigilosamente para vomitarte tus verdades.
Quizás pienses que puedes escabullirte y hacer caso omiso a sus intentos o levantarte y caminar sin mirar atrás para perderte entre pasos inciertos.
Pero la autentica verdad…, es que nadie escapa a lo que le grita su soledad.

               Javi A. 

Los sueños no solo se sueñan…, también se deben vivir!.
Hoy deseo empezar con esta frase, que lleva días rondando por mi cabeza como un martillo pilón.
Y es que, encontrar motivos para luchar por ellos a ciertas alturas de la vida, se hace muy cuesta arriba.
No solo pesan las experiencias, también aprietan las decepciones y duelen los tropiezos.
Podemos decir, que a “casi” todos en algún momento, el camino se le ha tornado duro y cuesta arriba.
Que la mayoría, hemos tenido que estamparnos contra el fondo, para aprender de nuevo y subir a la superficie a respirar.
Y básicamente en eso consiste la vida.
En el conjunto de vivencias y momentos, en la suma de alegrías y desastres.
De todo ello, se hace uno el balance y define lo que es en el presente.
Y es aquí donde quería llegar.
Porque pasamos el tiempo imaginando, soñando, viviendo situaciones en la mente que nunca llegan a hacerse realidad. Y en cierto modo eso nos hace sufrir o sentirnos incompletos.
Nosotros nos ponemos las trabas y los impedimentos para no hacerlo en muchas de las ocasiones. Creamos las excusas y nos dejamos engañar por ellas para justificarnos.
Vivimos a merced de los intentos. De los fallidos impulsos. De los momentos negados al tiempo. Suplimos con creces la realidad con fantasía y acabamos viviendo un “cuento”.
Lo malo, es que los cuentos en la vida real no acaban igual. Y al terminarse te llega una sobredosis de esa realidad.
Entonces comienza otro camino, otros sueños, otras direcciones por dónde dirigir lo que quede de ti.
A veces arrastrándote y en otras ocasiones caminando con firmeza para alcanzar nuevos objetivos.
Con todo y con ello, siempre queda la enseñanza de lo vivido y un modo diferente de ver algunas cosas.
Pues aprovéchalas en tu beneficio y no dejes nunca de soñar, porque siempre llegará ese momento donde a pesar de todo, puedas vivirlos y hacerlos realidad.

         Javi A. 

Llueve

Me gusta mirar la lluvia a través de la ventana. Escuchar el sutil sonido que hace al golpear el cristal y notar como llega ese olor a tierra mojada que me traslada a lugares lejanos.
Mi mente se acelera, intentando atrapar todos los momentos que siento cuando de improviso me invade la nostalgia.
Es tan intimo y personal ese instante, que se me pasan por la cabeza mil locuras para satisfacer mis deseos mas ilógicos.
Me encantaría salir sin paraguas a caminar bajo su manto húmedo, mientras la gente a mi alrededor escapa de ella y me observan incrédulos.
Seguro que piensan… ¨Donde va ese loco¨
Y pasear por las calles vacías sin pensar en nada más, que en ese placer inmenso de sentirme vivo al notar las gotas caer sobre mi rostro.
Empapándome hasta los huesos de pura energía.
Y saltar sobre los charcos como un niño travieso, riéndome de nada para sentir todo.
Que maravilla sería, si por azar llegara música a mis oídos de cualquier lugar cercano.
Y juro por mis pies mojados, que bailaría esa melodía imaginando un deseo tan imposible, como soñado:
-¨Que estuvieras bailando a mi lado¨.

                                                   Javi A.

Cuando miraba hacia dentro y me asomaba al balcón de mis sentimientos, contemplaba con felicidad y asombro, todas aquellas palabras que revoloteaban decididas por mi alma.
Las más bonitas las atrapaba y las cambiaba de lugar para entregártelas. Las seleccionaba con cariño para que cumplieran con su significado, formando frases que crecían, a medida que crecían los sueños.
Era un juego entre deseos y fantasías, donde plantaba la esperanza para que las leyeras y encontraras su esencia.
A veces dejaba de mirar y alguna se me escapaba. Salía rauda y veloz sin mí permiso a tu encuentro. Encontrándose contigo, a la vuelta de aquella esquina donde se escondían los sueños.
Han sido tantas las palabras en todo este tiempo, que podría haber escrito una historia de alas, proyectos, aspiraciones y anhelos.
Pero se quedó en el tintero donde viven los miedos.
Y de vez en cuando me acerco al borde con tiento, para obsérvalas de nuevo en silencio. Quedándome inmóvil, mientras las veo planear sin destino por el espacio y el tiempo.

               Javi A. 

Ya no recuerdo que se siente, cuando alguien viene y te regala un abrazo sincero. Cuando te aprieta suavemente y notas como el calor va curando, las penas, los dolores y los miedos.
Me tengo que esforzar para llegar hasta algún lejano recuerdo, donde me quisieran de un modo, en el que con un abrazo y sin palabras me lo dijeran todo.
Se pierde en lo profundo de mi memoria y se vuelve húmedo el momento, al pensar que lo único que pasa es el tiempo.
Que soñar es un privilegio, si!. Pero mientras lo haces, la realidad te adelanta y se pierde por el horizonte de esos sueños.
Y tu mientras tanto, sientes ese abrazo cuando al cerrar los ojos lo imaginas en silencio.
Y se vuelve deseo a la vez que duelen las palabras, las frases y los versos. Olvidando que en un suspiro se te acaba el tiempo.

                                        Javi A.

Voy a contarte, que tengo en blanco mis sueños. Que limpié la conciencia, los desastres y los huecos antes de vaciar todo por completo.
Quiero decirte, que voy a sentarme un día a la sombra de cualquier momento. Y en ese intervalo de tiempo, comenzare a escribir sobre lo borrado, mis sueños nuevos.
Tengo que esperar al instante adecuado para no equivocarme otra vez. Y no plantar esos sueños, donde no se rieguen o no crezcan mientras lucho por ellos.
Quiero que sepas, que aunque mis paginas están en blanco, sigo lleno de de vida y de proyectos. Que aunque parados por el tiempo, me empujan hacía adelante con una fuerza que no recuerdo.
Hoy no quiero empezar. Aun me faltan fuerzas y duele todavía la memoria sobre mis dedos.
Pero ya tengo a mano, papeles en blanco donde pintar de colores y palabras todo lo que tengo dentro.
Mientras tanto, dejo que suene la melodía de la vida en mis oídos. Y me dejo llevar por su tempo hacía un futuro, que aunque incierto, se ve el sol en el horizonte que veo. Y las nubes se las va llevando el viento.

                                               Javi A.