Carente el tiempo de tu presencia, aúllan al cielo mis sentidos mientras observo las estrellas perdidas en lo inmenso del universo.
Horas sin fin sintiendo el frío por el vacío de tu ausencia, recorren por mi cuerpo escalofríos de dolor impertérrito.
Mientras, surgen pensamientos que del techo colgados quedan prendidos de los hilos de mi vida.
Atraviesan la habitación de una esquina a la otra por el suave mecer del viento. Silenciosos!.
Van dejando el rastro de tu voz, de tu aroma y de tus besos entre mis recuerdos perdidos debajo de las sábanas.
Escapando por la ventana y dejando de nuevo ese hueco vacante en mi corazón.
No me preguntes si te quiero!
Porque en esas palabras están escritos miles de momentos vividos y aún por llegar, instantes que pierdo y jamás vuelvo a encontrar si tu no estas cerca para compartirlos.
Pues de aquellos que escribimos en nuestro diario tan particular, todos están por llegar. Y de los que aún ni se imaginaron, nos queda la esperanza de inventarlos para luego a nuestra vida entregar.
Déjame escribirte mis sueños, mis esperanzas y mis miedos, pues en todo este tiempo un profundo desconsuelo encogió mi cuerpo, arrugó mi ceño y arrancó de mis adentros perlas de cristal llenas de invierno.
Jamás podré explicarte como lo siento desde aqui dentro.
Ni como cada segundo se clavaban en mí, cientos de imágenes bañadas de abatimiento al no encontrarte más allá de mis deseos.
Tan solo imaginaba tu sufrimiento y con él, mi sufrimiento.
Quiero de ti volver a impregnarme entero, bañarme con tus sonrisas y empaparme de tus miradas por completo.
Escuchar tu dulce voz mientras te duermo y entre susurros dejar mis te quieros.
Para que acompañarte puedan mientras paseas por ese mundo de sueños, donde nos unimos cada día para amarnos en silencio.
Javi A