Quien vive de locuras, muere de felicidad.
Javi A.
Hoy entras a un mundo creado para ti, para tus sueños y tus inquietudes. Donde el paseo mas reconfortante se une al placer de la lectura y los sentidos. Aquí solo pretendo dar a quien desee recibir, un trocito de mi y mucho de lo que llevo dentro. Atrévete y pasea por mi mundo.
Quien vive de locuras, muere de felicidad.
Javi A.
Yo no se donde me lleve el viento, ni donde me arrastrará la corriente cuando llegue el momento.
No sé que es aquello que siempre observo en el horizonte. Impasible y quieto, como esperando algo que nunca llega, pero voy directo hacia ello.
No comprendo este sinsentido que la vida me pone en medio. Ni sé como saltarlo, bordearlo o evitarlo para que no me arrastre en su intento.
Me abandono entre sombras que tapan la claridad del azul del cielo y apagan la luz de un sol que calienta hasta quitarte el aliento.
Me pierdo en ese espeso frío que envuelve cada esquina y en el fondo de un sueño que se advierte incierto entre tanto miedo.
Y me envuelvo en mis pensamientos. Arropándome con ellos para conseguir el calor que le devuelva la energía a mi cuerpo.
Procurando no volar muy alto por si se para el viento.
Recordando que la vida es más corta de lo que cree un niño y más larga de lo que anhela un viejo.
Y por eso hay que vivirla antes de que te la robe el tiempo.
Javi A.
Voy a correr las cortinas de mi alma y dejaré entrar esa luz que tanta serenidad y calma regala.
También podría abrir un poquito la ventana. Lo justo para que corra el aire entre el corazón y el espacio donde habita todo lo que me falta.
Quizás abra también la puerta y me siente en el borde del tranco, para observar como pasa la vida desde un lugar privilegiado. Ese donde la vista antes no me alcanzaba.
A lo mejor me atrevo a tirar de la manta y deshacer los nudos que atan mi garganta. Dejando libres a las palabras que hoy me llenan y desean salir de su prisión de arena, para volar sin alas.
Me gustaría calzarme aquellos zapatos que tenía de niño y me llevaban a lugares lejanos sin salir de casa. Caminar con ellos como lo hacía antaño, por los sueños impolutos que llenaban mi espacio y las horas perdidas de mi infancia.
Y vivir aquellas aventuras de piratas y princesas, o aquellas otras de superhéroes sin capa.
No recuerdo ya quien me dijo que con la edad pierdes lo que vivías en tu niñez.
Pero hoy le diría, que sin duda se equivocaba.
Porque dentro de mí sigue ese niño que anhela alcanzar las nubes y subir a lo alto de una montaña.
Ese niño que lucha por mantener la fantasía en su mirada y que, quizás no hoy, pero seguro que mañana, se calza de nuevo aquellos zapatos y logra salvar a la princesa de los piratas.
Porque la vida me puede robar el tiempo, pero jamás me robará el alma.

Javi A.
Voy quedarme a vivir en mi vida y ya veremos que me tiene el futuro preparado. Al final, es mejor que vivir en la de los demás y no tener claro ni el futuro, ni el presente, ni el pasado.
Javi A.
Es muy difícil pintar sonrisas a la tristeza.
Pero siempre encontramos un motivo para sonreír.

Javi A.
No quiero cargar con aquello que antes me daba la vida, pero hoy me quita el aliento. Con aquello que antes empujaba a mis sueños, pero hoy los frena sin remedio.
Porque pesan demasiado los recuerdos y lastran este caminar sin rumbo y con un destino incierto.
Prefiero dejar en blanco algunas páginas que un día quizás llene de nuevo. Con sonrisas o con lamentos, eso nadie lo sabe, pues el futuro aún no está hecho.
Pero hoy me voy vacío para que sea más liviano el esfuerzo. Y aunque parezca egoísta, interesado o egocentrico, solo es autodefensa para seguir viviendo.
Cuando entiendas que se vive aprendiendo y que la vida apenas dura el suspiro del último lamento. Entonces harás lo mismo y vaciarás ese hueco.
Javi A.
Si tu día sale de color gris, prueba a pintarlo tu de colores.
Javi A.
Ya no encuentro en el aire las palabras que antes, libres y felices volaban.
Se las llevó el viento que sin piedad soplaba, arrasando el cielo hasta dejarlo vacío y lleno de un aroma a nada.
Que tristeza, aquella que llueve desde nubes invisibles y empapa el alma de quien no se cobija, ni se cubre con nada.
Quizás, lo que empiezan a faltar, son días en las vidas y a sobrar sueños en los años.
A lo mejor se invirtió demasiado en ilusiones y se arruinó con ello ese futuro deseado.
Gastamos el tiempo, sin pensar que algún día necesitaríamos de aquello que ya olvidamos. De aquellos que se perdió en un pasado, intentando crear un futuro que se saltó un presente donde apoyarlo.
Vivimos a destajo pensando que esto no acaba nunca. Y nos equivocamos!.
Y hoy, cuando apenas queda tiempo, corremos para alcanzar algo que nos enseñe a apreciar, aquello que no supimos valorar cuando fue nuestro.
Y al dejar la ventana abierta, se lo llevó el viento para siempre de nuestro lado.
Javi A.
Hay un tiempo donde ya no queda tiempo. Donde se pierde todo intento, por recuperar ese periodo en el que se vivía el momento.
Existe un tiempo donde ya no se respetan los tiempos.
Donde se pierden los días… y las horas… y los minutos que envuelven los trágicos lamentos de un intervalo de tiempo.
Se vive una vida en dos latidos.
Y nos creemos que ese lapso de tiempo entre uno y otro, es el tramo perfecto.
Y nada más lejos de ese credo.
Volcamos todo esfuerzo en estirar el tiempo. En caminar despacio para ralentizarlo y vivir lo justo, pensando que con ello llegaremos más lejos.
Y lo que vivimos, es engañados por dos agujas y un segundero. Hipnotizados por su cadencia, su ritmo y su movimiento.
Y cuando por fin, nos damos cuenta del embuste que nos han vendido durante toda una vida.
Lo que ya no queda…, es tiempo!.
Javi A.
Ojalá pudiera llenar de sueños mi maleta y alzar el vuelo con mis alas de papel.
Recorrer la vida con el deseo de respirar y nadar en mares de sueños por cumplir.
Ojalá aprendiera a contar suspiros mientras disfruto de todo aquello que me perdí.
Ojalá que aun me de tiempo a vivir!!..

Javi A.