Hoy me puse en tus zapatos y quise saber de todo lo que habita dentro de ti. Caminé por tus sueños…, entre tus penas…, deseos…, miedos y anhelos…, escribiendo notas de todo lo que en ellos vi.
Me deslicé suavemente por tus sufrimientos, aprendí y me quise quedar sin miedo junto a ellos a vivir. Para curarlos contigo, darle luz y brillo a ese ser que habita dentro de ti y andar juntos un camino sin fin.
Hoy caminé por tus pasos por primera vez de verdad, calándome hasta los huesos con tus lágrimas que caían como cascadas y formaban en tu corazón un bello mar donde quise zozobrar.
No sucumbí al desasosiego ni al cansancio y aparté de mi el dolor, ese que entraba por tu mirada al ver un horizonte sin fin.
Apreté los puños y hacia adelante me dispuse a seguir. De nada valía dejar a medias todo tu sentir.
Fue una caminata dura y llena de dolor, de esperanzas sin color, de impotencia, agotamiento y debilidad, de fe en conseguir lo que deseas para ser tu. Pero también de fuerza y valentía como la tuya, donde uno se quiere agarrar.
Un paseo donde aprendí que hay que apretar los dientes para poder subir los repechos de la vida, que hay que sufrir para ser feliz, que solo con paciencia y amor de verdad se puede llegar y que nadie solo lo puede lograr.
Hoy me puse en tus zapatos… y aprendí que sin ti no quiero vivir…!

         Javi A. 

A lo mejor te suena raro, después de tanto tiempo escucharme decir que te quiero.
O brotar de mis labios besos con sabor amargo, por el dolor y el miedo de no volver a probarlos.
Quizás sea la costumbre, que sembró en nuestras vidas campos llenos de sueños… y no supimos regarlos.
A lo mejor si buscamos las excusas, podremos sentirnos más humanos y seguir adelante como si nada hubiera pasado.
Tú a mí y yo a ti…!.
Sin dejar de amarnos, culparnos de todas nuestras desgracias sin pensar en lo bonito que atrás dejamos.
Es posible que un día no muy lejano, cuando se lleve el tiempo las dudas, el dolor y los daños, abramos los ojos al mundo de nuevo y pensemos en aquel futuro lleno de sueños, al que nunca le dimos la oportunidad de arroparnos.
Nunca sabremos cuánta felicidad dejamos de sentir en aquellos deseos truncados, pero tampoco cuánto daño. Con lo cual compensa si queremos con ello consolarnos.
De nada sirve frente al mar sentarnos o hacerlo sobre las nubes para seguir volando, pues nos cortaron las alas antes de haberlas ganado, quedándonos con las ganas de alzar juntos el vuelo…, aunque sí lo soñamos.
Promete una cosa antes de evaporarnos.
Promete que me olvidarás nada más pensarlo, que no me soñarás nunca y que me dejarás ahí apartado mientras sigues por la vida dando pasos.
Prométemelo…!.
Y de mi petición no te sorprendas…, ya sabes que tú nunca cumples tus promesas.

         Javi A.

La vida y las estaciones del año…

-Naces y te inunda la Primavera. De colores tu pupila se llena, de aromas tiernos y dulzura a medida que vas creciendo. Sonríes a la vida y sientes fluir por tus venas el cielo.

-Con el paso del tiempo llega el Verano dando calor y luz a un mundo de sensaciones repletas. Se te llena el alma de aventura y la misma vida te enseña. Te sientes de dicha plena.

-El devenir de los años dan paso al Otoño. De ocre se tornan los pensamientos y de sabiduría viene lleno el viento. No importa que las hojas de la vida vayan cayendo, pues te sientes más tranquilo y sereno a cada momento.

-Y llega el invierno. Sabes que el frío te acabará cubriendo por mucho que te abrigues o le eches leña al fuego. Es tiempo de reflexionar, de pensar despacio todo lo que la vida te ha dado y de darle las gracias por tan maravilloso regalo.

        Javi A.

Había algo en aquella forma de mirarme que me hacia temblar. Un modo de observarme que me daba pie a soñar.
Dentro de aquella mirada encontraba una serenidad que tenía perdida. Y hallaba en sus pupilas…, aquella calma que solo me regala el tiempo al sentarme frente al mar.
Es que tenía un modo de mirarme que ya no necesitaba nada más, porque había una vida dentro de sus ojos y todo un universo por explorar.

                                                        Javi A.

Ser cómplice de tu destino, viviendo contigo cada momento. Descubrir a tu lado cada día algo nuevo y sentir que mi corazón palpita al ritmo de tus deseos.
Así quiero vivir…!
Eso quiero…!

                                         Javi A.

Miré al suelo y pude ver todas aquellas palabras que nunca escribí. Aquellas que el tiempo acabó desprendiendo de mis dedos y cayeron sin vida al suelo.
Hoy me puse a rebuscar entre todas ellas, alguna que me hiciera recordar porque te quiero. Que me enseñara de nuevo el color de los sueños y el sentido a todo esto que siento.
Me arrodillé para alcanzar hasta la ultima de ellas que se hallaban escondidas entre las rendijas de la vieja madera del suelo, cubiertas del polvo que arrastra el tiempo, perdiéndose entre la oscuridad de aquellos sueños que nunca se cumplieron…, olvidando con ello que alguna vez existieron.
Me arrastre entre ellas, recogiendo una a una con mis dedos. Llevándolas hasta mi almohada para dejarlas descansar del olvido, del desuso y del abandono que sufren las que al papel nunca fueron.
Esta noche dormirán conmigo!.
De lo que me digan…., mañana te cuento.

           Javi A.

Escuchar el crepitar de las llamas mientras tu cuerpo se calienta junto al mio y los sueños se esconden debajo de una manta esperando a ser descubiertos.
Mientras mis manos con timidez, buscan los sueños de tantas madrugadas entre tus manos. Esperando que sepan guiarme, a donde el ardiente deseo se junta con aquellas fantasías, que en la almohada quedaban para evaporarse mientras nacía un nuevo día.
Llévame contigo a ese lugar donde me llevabas entonces y déjame hacer realidad aquello que no parabas de soñar.

                                            Javi A.