Me quiero quedar en el borde de tu sueño, acomodado en sus desvelos, en sus noches de insomnio sin consuelo.
Deseo sentarme para ser parte de ello, como lo es el frío del invierno y desde lo alto del precipicio saltar al abismo de tu mundo sin miedo.

                  Javi A.

Y al cruzar mi mirada con la suya, me caí en lo profundo de su alma. Más no me dañé, tan solo me acomodé y estuve allí un buen rato mirándola.
Hasta que su voz me sacó de mi estado y fue entonces cuando supe que me había enamorado.

                  Javi A.

Me gusta la dulce provocación de tus dedos y el ardiente aliento, que sutil como la brisa del mar un día de verano, acaricia mis sueños y me seduce al pensamiento.
Me acojes en las cálidas curvas de tu cuerpo y entre susurros y caricias en ellas me pierdo, buscando placeres ocultos llenos de aparente deseo.
Provocas y lo haces con descaro!!!.
Sin tapujos ni preámbulos, buscando entrar sin permiso donde no te han invitado y aun así, te estaba esperando.
Y entregando hasta el ultimo gemido, hasta la ultima gota de deseo húmedo que recorre tu piel por el sol tostada, te vuelves marejada en un mar en calma haciendo que el mismo Neptuno te desee entre las olas y te busque en la arena caliente de tus sabanas.

                                          Javi A.

Un día quizás aproveche el viento que pasa a mi alrededor y que tantas veces ignoro. Un día quizás me enganche a el y me deje llevar por sus corrientes, alzando el vuelo sin tener alas y despegando los pies del suelo para al fin poder volar.
Un día…, quizás aprenda a soñar.

                                           Javi A.

Sujeta con fuerza tus sueños a tu corazón, que no se los lleve la corriente.
Sé tan fuerte como la misma tempestad que pretende arrancar de tu vida todo rastro de felicidad. Y no te dejes llevar por el tiempo hacía sus abismos, alza el vuelo y aprende a volar.

                                      Javi A.

Hay un banco en el parque, donde anoche dejé mil lagrimas plantadas. Iré cada día a regarlas, para que nunca se marchite lo que al derramarse expresaban.
Esperaré paciente a que de nuevo florezcan. Y cuando lo hagan…, brillará de nuevo el sol en mi alma.

               Javi A.