Tan simple como un suspiro
es tu presencia en mi
te tengo…, sin tenerte
y vivo pensando en ti.

Busco tus labios en la madrugada
para llenarlos de besos
aquellos que nunca te di
y que son dueños de mi sentir.

El terciopelo de tu piel siento
cuando cerrando mis ojos te sueño
y recorro ansioso con mis dedos
cada pliegue de tu cuerpo.

Quiero pararme en ese momento
que mas unida a mi te presiento
fundiendo a fuego nuestros cuerpos
en pasión, amor y deseo.

                                                 Javi A.

Ella

Como un instinto que me obligaba, levanté la vista de mi lectura para observarla. Allí estaba ella!, absorta entre palabras también. Ausente de todo lo que la rodeaba, sin darse cuenta de que me había quedado como tonto, mirándola fijamente mientras devoraba las páginas de un libro sin pensar en nada más.
Me encanta verla así, en su mundo de sueños. Es tan preciosa! tan bonita! que mi mirada la recorre de arriba abajo una y otra vez para saciarme de ella, de tanta belleza que me tiene enamorado como jamás antes lo estuve. Adoro ver como sus labios, instintivamente, dibujan una leve sonrisa por algo que ha leído y a su vez me hace sonreír a mi. Agudizando si cabe, aún más, esta cara de felicidad que tengo por vivir este momento.
Me quedo pensando…, como tuve tanta suerte de encontrarla en mi camino?.
Y sin dejar de mirarla ni un instante, me llegan recuerdos de tanto tiempo ya vivido, donde cada día me fui enamorando más de ella, de su belleza, de su personalidad, de su ser por completo.
Es tan preciosa! tan perfecta! que me invade el miedo mientras la contemplo. Miedo a perderla, a no tener tiempo para entregarla todo lo que siento, a darle tanto amor que llevo dentro.
Pero enseguida despierto de tan absurdo pensamiento y sonrío de nuevo, viendo como goza ella con su lectura y como la disfruto yo en este momento. Y me vuelco de nuevo en mi lectura bajando la vista, pensando cuanto tiempo tardaré en volver a levantarla y regocijarme otra vez mientras la veo.

                                                               Javi A.

El deseo

Ella pasaba todos los días a la misma hora, caminando decidida y con la mirada perdida en su mundo y en sus cosas. Una mirada dulce y llena de sueños pensaba él, entre los que deseaba encontrarse para calmar esa sensación que le recorría el estómago cada vez que la veía, esa sensación que le ardía por dentro, al igual que a ella cuando salía de casa presintiendo que lo encontraría de nuevo.
Jamás se cruzaron sus ojos en el camino, pero advertían los dos al unisono, ese furtivo deseo de hacerlo y calmar el calor interno que recorría sus cuerpos cada que llegaba ese encuentro.
Era la sensación de ver sus cuerpos, intuir entre la ropa lo que deparaba cada movimiento, memorizar cada detalle para imaginarlo después en su lecho y saciarse hasta olvidarse del tiempo.
Nunca evitaban la ocasión, se buscaban entre la gente con el mismo anhelo, esperando la oportunidad de en algún momento , el destino les diera un empujón y se rozaran al menos.
Vivían de deseos, de placeres intensos por aquel extraño momento, que ocultaban al mundo pero nunca entre ellos, pues los dos sabían a ciencia cierta lo que les decían sus mentes y sus cuerpos. Era como un instinto animal que se metía dentro y necesitaban sacar en aquel breve encuentro, pero siempre con la esperanza de que un día llegará que pudieran satisfacerlo, para calmar todo aquel calor que brotaba desde lo mas profundo y que simplemente era deseo.

                                                Javi A.

Imaginar

Ardo en deseos de hablarte dulcemente,
sacar de mi corazón la palabra escondida,
esa que vive ajena y del tiempo ausente,
quebrando los sentimientos del alma abatida.

Imagino en nuestra vida un breve momento,
en el que susurrándote al oído suavemente,
tu corazón encuentre en mi voz el sustento,
para cargar con el peso de esta pasión ardiente.

Cierro mis ojos al mundo dejándome llevar,
por la corriente que nos arrastra sin piedad,
imaginando mil mundos a donde llegar,
para asentar este amor que se nutre de la verdad.

Si pudiera arrancarle un trocito al tiempo,
buscaría sin duda aquel que de ti me hablara,
de la ternura y cariño que guarda tu cuerpo,
para descifrarlo y lograr que me amara.

                                                       Javi A.

A la luz de la luna

Añoro aquel silencio que tan celosamente guardaba como un tesoro mi corazón. Aquellos ecos de recuerdos llenos, tirados como trapos viejos en un polvoriento rincón. Y los busco de nuevo para gritar a los cuatro vientos lo que una vez sentimos, mi amor.
Me encuentro aquí de nuevo, sentado frente a un mar en calma, rodeado de nada, vacío de todo y sin embargo lleno de ti. Coleccionando momentos que ya viví, como aquellos cromos que de niño luchaba por conseguir, guardándolos con cuidado para no perderlos y algún día volverlos a descubrir.
Así, lentamente, van ahogándose los minutos, entre los susurros de las olas rompiendo sobre la fina arena y la mirada perdida en el horizonte, descubriendo sensaciones que recuerdo cuando soñaba junto a ti y hoy se pierden en el intento de volverlas a sentir.
Observo el lento paso del tiempo transcurrir, acomodado en la serenidad que me proporciona esta pesada, pero a la vez deseada soledad y suspiro mientras me dejo llevar por el reflejo de la luna sobre el mar, meciéndome a su antojo para hacerme olvidar, que un día nos amamos y hoy solo te puedo recordar.

                                                        Javi A

En la distancia

Qué pesado se hace el tiempo y cuán doloroso es su paso, mientras pienso y sufro en silencio, por este amor que de la nada ha nacido, para cubrir de llanto mis sueños.
Te observo de lejos, alimentando el deseo y la pena por no poder cubrirte de besos, por no tener tus manos junto a mi pecho y mis brazos rodeando tu cuerpo.
Te grito en silencio desde mi corazón, que moribundo y desierto, se nutre de ti a través de los ecos perdidos en las noches a solas y te busca ciego de amor, acurrucado entre olas.
Cada noche en mi lecho, a mi lado te presiento y te hago hueco entre el amor y el deseo, por si vinieras entre sueños a llenarlo con el calor de tu cuerpo y así poder amarte aunque solo fuera un instante, aunque solo fuera un momento.
Qué triste es saberte tan cerca y a la vez tan lejos, a un paso de mi mente y a miles de mis dedos, que deshojando margaritas buscan de sus pétalos el consuelo, mientras mis ojos mueren de envidia por solo amarte en silencio.

                   Javi A.

Contigo

Te quiero a mi vera cada madrugada
para apagar esta sed de ti.
Conocer de tu cuerpo su aroma
y de tus labios su sabor.
Saber que se siente al rozar tu piel
y de tus ojos su mirada padecer.

Alcanzar contigo esos momentos
que entre palabras dejamos caer
Pasear por nuestros cuerpos
hasta morirnos de placer
Acariciarnos el alma sin descanso
hasta de amor enloquecer

                     Javi A.

Dulce fantasia

Hoy quiero viajar lejos de aquí, lejos del mundanal ruido de la ciudad y de sus gentes, de los aviones pasando por encima de mi cabeza cada cierto tiempo y de la lluvia que ennegrece mis días, haciéndolos noches perpetuas en mi corazón.
Quiero tumbarme relajado en el sofá y apagar la luz, encender esa lámpara que tiñe las paredes de un sensitivo relax y deja un ambiente cálido en el salón. Apoyar todo ello, con ese aroma a canela que desprende aquel gastado quemador que yacía olvidado en un cajón.
Me falta un detalle, la música. Eso lo tengo fácil, solo tengo que dejar mi blog abierto y esparcir suavemente por el aire esa melodía que te transporta a mundos irreales y llenos de fantasías cuando cierro los ojos.
Pues casi lo tengo todo, solo falta mi predisposición y el tiempo, eso de lo que casi siempre andamos faltos y que de vez en cuando deberíamos hacer acopio para nosotros mismos.
Así que me dejaré caer y simplemente se cerraran mis parpados. Abriré mi mente y comprare el billete para volar muy…, muy lejos!. Dándome el placer de aterrizar donde me plazca y visitar sin prisa ninguna, a quien… y lo que desee.
Entrare de lleno en un tour por la travesía que me ha llevado hasta este instante en mi vida. Recuperare situaciones irrepetibles, las disfrutare con sus diferentes aromas y con todos los sentidos puestos para saborearlos de nuevo. Me encontraré con toda aquella gente que supuso algo importante en mi deambular y les saludaré para regocijarme con ellos de todo lo que juntos vivimos, los buenos y malos momentos.
Será un caminar pausado y templado, para no dejar nada atrás mientras me embarga la ansiedad de sentir el recuerdo con tanta intensidad, pues muchos fueron los senderos, rutas y trayectos, muchas las personas y lo sentimientos contrapuestos, que rindieron homenaje a cada paso dado y por los que hoy paseo.
Pasa el tiempo como muerto, sin constancia del mismo en mi cuerpo, y comienzo a guardar todo aquello por lo cual viví en un baúl de mi memoria. Despacito y con calma ordeno su interior con celo. Cuando lo tengo ya repleto y mi sosiego satisfecho, solo me queda cerrar con llave dicho objeto y darme la vuelta sin miedo, para abandonar de mi sentir el recuerdo, dejando atrás un ciclo y mirar de frente una vida que diviso ya a lo lejos.
Pongo mis pies a caminar sin volver la vista atrás, proponiendo al horizonte mi penar, con la ilusión de que allí donde la vista se pierde, te voy a encontrar.
Y entre melodías meciendo mis sueños con aroma a canela, y la tibia luz templando los vientos, me abandono sin dudar en los brazos de Morfeo.

                                                                     Javi A. 

El sabor de un beso

No eres consciente de cuando te llega y al probarlo por primera vez te seduce su sabor, te embriaga y te absorbe ese calor que traspasa tu cuerpo, como una descarga que alimenta ese amor y que sin saber porqué te acelera el corazón.
Es el sabor de la esperanza, el de los sueños por cumplir, el de un nuevo día para vivir, el sabor de todo lo que anhelabas, y de todo lo que conseguiste.
Es…, el sabor de la ternura en su definición mas autentica.
Los besos te saben a miel, endulzan tu amanecer y desbocan tus sentidos al anochecer, entran hasta lo mas profundo del corazón y se quedan allí plantando sentimientos que jamás podrías entender.
Su sabor es aquel que siempre esperabas y cuando por fin te llega, tus sentidos explotan todos a la vez, dejando salir al placer, ese que nunca probaste de sus labios y que sentías cada vez que a tu lado le tenias.
Su sabor hace que los ojos miren de forma distinta y te haces adicto a tan maldita y tierna sensación, que es como un duro veneno que en tu cuerpo se cuela para matarte de amor…..Y yo quiero morir en tus besos.

                                                             Javi A.