Sus miradas se cruzaron, sabian cada uno de ellos lo que decian sus ojos…, y ella apoyo la cabeza en su hombro, mientras el conducia por aquella carretera sinuosa, que les llevaría hacia el lugar donde en una ocasión soñaron estar. Era media tarde, y el sol desaparecia ya entre la maraña de picos y montañas, dejando el cielo de un color rojizo, que jamás imaginaron existiera, la nieve aparecia a lo lejos, en las laderas, iluminada todavia por la luz y como si de un espejo se tratara.
Los kilometros desaparecian uno a uno, mientras…, los dos seguian disfrutando de cada instante, como si tratara de algo que no volveria a repetirse.
Casi de noche ya!, a lo lejos…, fundidas en la montaña, se divisaban las luces de un pequeño pueblo, por fin llegaban!, los dos sabian que el momento se acercaba, y que nadie habria para pararlo ni estropearlo, atrás quedaban tardes de angustia, momentos de ternura a escondidas, cuerpos temblando por la emoción del que se siente pillado, mientras hace algo «malo»; por suerte, todo aquello habia pasado y por fin se disponian a cumplir lo que un día se prometieron, a sabiendas que sería muy dificil de realizar.
A medida que las pequeñas luces se acercaban, la noche se iba cerrando, dejando su manto oscuro…, la nieve comenzaba a caer, cubriendo el parabrisas del coche. Ella entonces se separo de él un instante para conectar la calefacción, pues el frio se hacia cada vez más intenso, despues, volvió a reclinarse sobre su hombro, pero antes…, volvio para mirar por un instante a sus ojos, y sin mediar palabra, los dos hablaron al unisono para decirse dos palabras…, dos simples palabras que que expresaban lo que solo ellos entendian… » te quiero».
Asi, placidamente, transcurrio el viaje, y sin darse cuenta, se encontraron ante el camino de tierra, que les llevaría hasta el refugio que alguien…, un amigo sin duda, les indico como el lugar ideal para pasar aquel fin de semana. La información, llegado el momento, se hacia mas confusa de lo que en un principio imaginaron, pero no importaba mucho, a los dos les encantaba aquella sensación de aventura y de sentirse perdidos, a sabiendas de que no era así. Mientras tanto…, los copos de nieve, que se hacian cada vez más grandes, y más intensa su caida, empezaban a cubrir el camino, dejandolo como un manto blanco, limpio y sin arrugas. Despues de unos instantes de preocupación, por aquella situación, apareció ante ellos una pequeña casita de madera, rodeada de un pequeño jardín, que a pesar de estar cubierto por la nieve, dejaba entrever pequeños ramajes y algún que otro árbol, pequeñito tambien, como si a juego con la cabaña hubiera sido diseñado.
Por fin…, el coche paró debajo de aquella tejabana, que hacía las funciones de garaje improvisado, y que salvaria de quedarse cubierto por completo por la nieve. Se abrieron las puertas, y cada uno por su lado, comenzaron a recoger enseres y bolsas, que tan bien habian dispuesto, para que nada les faltara, en aquellos dos maravillosos dias que tenian por delante. Como si de una pelicula se tratara, sono la voz de ella preguntando por la llave de la cabaña, pero aquello…, no era ficción, ni estaban en un cine, era la realidad y ellos los protagonistas, asi que al instante, él, introdujo su mano dentro del bolsillo de la chaqueta, y saco de él un pequeño llavero de madera, al final del cual, colgaba una vieja llave de hierro, oxidada por el tiempo, que seria las que les abriria las puertas de un sueño…, que se iba a convertir en realidad.
Con un par de linternas, pues habia oscurecido ya, lograron abrir la puerta, que a pesar del estado que presentaba por fuera, les sorprendio gratamente, pues dentro…, estaba todo dispuesto de tal modo, que ni en el mejor de sus sueños lo habrian imaginado.
La entrada, daba paso a un pequeño salón, con una chimenea al fondo, en cuyo frente se disponia un sofá, no muy comodo, pero bastante grande. A sus pies…, Una gran alfombra de pelo blanco…, como las de las novelas; a la izquierda…, dos puertas adornaban la pared, una de ellas, entreabierta, dejaba ver lo que sin duda era la cocina, y la otra…, se daba por supuesto que seria el dormitorio, como asi fué!, …eso si! , con una sola cama, una de aquellas antiguallas muy levantada del suelo, y toda de metal, en la que se apoyaba un comodo colchon de plumas, encima del cual, se disponian bien ordenadas, sábanas y mantas de sobra, para paliar el frio que hacia en esos momentos. Asi que…, encendieron las luces que adornaban las paredes, y emprendieron una veloz carrera para colocar todas y cada una de las cosas que habian traido, no solo para matar el frio, tambien para encender cuanto antes aquella bonita chimenea, que tenia todo dispuesto, para dar fuego y calor a tan bonito lugar.
No dejaban de pensar que todo aquello era demasiado bonito para ser verdad, pero habia que vivir el instante y el momento que la vida les habia regalado, y asi…, despues de un pequeño tentempie y ordenar a su gusto el pequeño refugio, dejaron sus cuerpos caer sobre aquella alfombra, que frente a la chimenea, parecia ser el mejor lugar de toda la cabaña para dar rienda suelta a sus sentimientos. Sentados comodamente, y con la luz del fuego reflejada en sus rostros…, se miraron!, comprendieron que no les hacian falta las palabras, que ya mucho habian hablado desde el dia que se conocieron, y que era el momento de dejar todo a un lado. Ya solamente podian dejarse llevar por lo que tantas veces soñaron, y a la vez, tanto se reprimieron…, en aquellas ocasiones, en que la cabeza le ganaba la partida al corazón.
Ella…, lentamente…, apoyo su mano sobre la cara de el, acariciandola, y con sus ojos empapados por las lágrimas, …sin palabras, pedia perdón por no haber hecho antes lo que ahora sentia, y en tantas ocasiones sintió…; mientras…, él…, rodeaba con su mano la cintura que tantas noches soño acariciar…, y contestaba a sus lágrimas, acercandose a su rostro y sintiendo por primera vez…, con toda intensidad, aquellos bonitos labios fundiendose con los suyos. Los dos sabian que aquel beso significaba mucho más de lo que aparentaba, y sin embargo, nunca lograrian recordar, los segundos…, o minutos…, que aquel beso duró.
Sus cuerpos temblaban de los pies a la cabeza, y no era debido al frio, más bien por la emoción y el sentimiento de poder tenerse entre sus brazos, y asi…, se fueron acercando uno al otro, hasta que el aire apenas pasaba entre sus cuerpos…, ya nada les podía parar.
La luz de la chimenea encendida, se reflejaba en sus cuerpos casi desnudos, recibiendo en ellos, el calor necesario para olvidarse de la nevada que afuera estaba cayendo.
Sus manos…, se acariciaban sin miedo…, sin tabues, pues sabian que eran el uno para el otro…, y para siempre. No habia prisa, ni nadie para molestarles, solo habia lo que nunca habian podido tener…, «tiempo!».
Nunca sabran lo que duró aquel juego de besos y caricias, de lágrimas y risas en aquella alfombra…, complice ya de su amor. Lo que nunca olvidarán…., será el instante en que sus cuerpos se fundieron en uno…
Mientras…, por la ventana…, asomaban los primeros rayos de luz de un nuevo día…, un día que siempre recordaran como el primero de sus vidas.
No importaba ya nada en el mundo, solo ellos y su amor…, la chimenea casi apagada, dejaba paso al reflejo del sol sobre la nieve, que habia dejado de caer…, nadie sabe cuando!. Y entre mantas…, sobre la alfombra…, con sus cuerpos desnudos, abrazandose…, se dejaron llevar por los brazos de Morfeo…, no sin antes…, mirarse a los ojos…, y pedirle a Dios, que aquello no fuera solo… «UN SUEÑO».
Javi A.