Entregar aquello que escondes, solo puede hacerse con quien sabe encontrarlo.
Javi A.
Hoy entras a un mundo creado para ti, para tus sueños y tus inquietudes. Donde el paseo mas reconfortante se une al placer de la lectura y los sentidos. Aquí solo pretendo dar a quien desee recibir, un trocito de mi y mucho de lo que llevo dentro. Atrévete y pasea por mi mundo.
Entregar aquello que escondes, solo puede hacerse con quien sabe encontrarlo.
Javi A.
Poderoso influjo el tuyo, que ejerce su influencia sobre mi cordura, del mismo modo que lo hace con las mareas la luna, moviendo a tu antojo los sueños que son parte y propósito de mi locura.
Torrente de pasión sin límite que desemboca en tu boca, como el agua de la cascada que chorrea lentamente entre la roca, esculpiendo mil imágenes, mil formas que a la mente provoca.
Que frágil es esa línea que dibuja el deseo y entre las piernas se aloja, conjurando al corazón para aliviar todo ese amor, mientras el cuerpo de los sueños se despoja.
No me busques allá donde habita la razón, pues me fui hace tiempo y se llenó el lugar de pasión. Búscame si me quieres encontrar…, donde vive tu imaginación!.
Javi A.

Te entregaré cada caricia que mis manos sean capaces de inventar, cada beso guardado en mis labios durante tantos años y que a nadie quise dar.
Y el color de mis ojos…, de calor cubrirá cada mañana tu cuerpo al despertar.
Te regalaré momentos de amor infinito que jamás pudiste imaginar.
Un sinfín de recuerdos que luego podrás en tu corazón guardar.
El más bonito de tus deseos yo lo haré realidad y cuando te haga el amor…, cuando te haga el amor…, ya jamas de mi te querrás separar.
Javi A.
La falta de cariño a nivel mundial se debe al exceso de estupidez y la carencia de sensibilidad en el ser humano.
Javi A.
Anoche soñé que mis brazos te abrazaban con mucha ternura mientras dormías. Soñé el aroma que se desprendía de tu cuerpo y aún lo recuerdo. Soñé a que sabes, pues se quedó impregnado tu sabor en mis labios cuando dulcemente te besaba intentando no despertarte.
Anoche soñé que sienten mis manos cuando tocan tu piel, pues te acaricié con mucho cariño y se quedo su suavidad entre mis dedos. Soñé como huele tu pelo y lo que siento cuando te tengo pegada a mi cuerpo. Lo soñé mientras dormías mi vida… y no te quise despertar.

Javi A.
Encontrar tu mirada cada mañana al despertar. Sentir el aroma de tu cuerpo y envolverme con el. Notar como me tocan tus pies.
Saber que estás ahí, bajo las sábanas conmigo cada día al amanecer… eso sí es felicidad!!!
Javi A.
Y al buscar entre mis sueños te encontré!. Escondida en un rinconcito de mi ser esperando ser amada. Me acerqué lentamente para no asustarte y agarré tu mano con dulzura. Alzaste tu cabeza y mirándome a los ojos sin decir ni una palabra, entendí cada suspiro que se te escapaba del alma.
El calor que desprendía tu corazón se coló por cada poro de mi piel, inundó por completo mi vida y te dije… ven!
Seguías mirándome con los ojos llenos de lágrimas mientras a mí te acercabas, apretando mi mano para que nunca más te soltará. Tus labios a los míos se acercaron y antes de besarlos, un susurro escapó de ellos y se acabó en mi pecho clavando…!:
«Siempre te estuve esperando».
Javi A.
Sedúceme despacio! Lentamente y sin prisa, como en tus sueños lo has soñado.
Regálame aquello que siento cuando te amo en silencio. Cuando me bebo el elixir de tus labios, cuando me reflejo en tus ojos, cuando me acarician tus manos!
Sedúceme mi amor! Vuélveme loco entre tus brazos. Pero hazlo despacio, que tenemos toda una vida para soñarnos!.
Javi A.
Me lo encontré sentado en aquella butaca de cuero envejecida por el paso del tiempo y que tantos atardeceres le regalo antaño frente a aquella ventana destartalada y que hoy, apenas dejaba ver nada por aquellos cristales casi opacos por la suciedad acumulada.
Se encontraba como ausente, escuchando el lento paso del tiempo desplomarse al suelo, en aquel reloj de pared que no dejaba de martillear las agujas con implacable desconsuelo.
Su mirada perdida en algún recuerdo le había trasladado hacia aquel lugar dejando aquí su cuerpo. Unos ojos cansados de tantas noches en vela, se abrían camino a través del tiempo para traer de nuevo la ilusión de algo perdido en el horizonte de sus sueños. Lo supe por la expresión que en ellos veía mientras le observaba en silencio.
Me senté cerca de él a esperar que volviera de su trance, imaginando cuál era su felicidad después de tantos años. Así me mantuve durante unos minutos hasta que volvió su rostro hacia mi, con una tierna sonrisa en sus labios.
Me miró fijamente, como disculpándose por su ausencia y de su voz ronca apenas unas palabras sonaron.
Me dijo con la pausa del que se sabe sabio: «Todo hombre tiene una mujer en su vida a la que amó en el pasado, pero nunca tuvo el valor de luchar por ese amor que siempre regresa a pesar de los años».
Y me dejó pensando…..

Javi A.
Hay instantes que duran tan poco…, que apenas duran una eternidad!
Javi A.