El sabor de una lágrima

Curaba sus heridas con el mismo cariño que acariciaba su alma. Con tanta delicadeza, que a medida que pasaban los días sentía como sanaba.
Tanto la amaba que hasta cambió el sabor de sus lágrimas!
Ya no eran amargas, ya no quemaban. Eran dulces como la miel, tibias como la mañana que al llegar te sonríe y abraza!
Las llenó de felicidad, de ternura y de calma.
De esa que al mirar en los ojos, se escapa para perderse en un beso de los que limpian por dentro y enseñan de nuevo a amar con el corazón, mientras te sana el alma.

          Javi A.

Llueve

Cuando la lluvia nos regala su melodía, la nostalgia escribe su partitura.
Comienzan a sonar los acordes de un tiempo pasado que queda anclado en una mirada que se pierde en la nada.
Impasible ante el crepitar de las gotas estrellándose en el silencio.
Inmóvil en el palpitar de un corazón que retumba desde el interior y marca el compás de un recuerdo que nunca partió!.

                                           Javi A.

Al dormir

Y dejamos que nos acariciaran los sueños. Que nos acogieran dulcemente entre sus brazos para llevarnos lejos, donde nadie pudiera vernos.
Y así entregarnos sin medida este amor que nace de un suspiro que trae el cielo, la ternura escondida en los dobleces del deseo y la vida entera, por si hiciera falta cuando despertemos.

                Javi A.

Inolvidable

Había nevado todo el día haciendo del paisaje una estampa navideña.
La nieve rodeaba por completo la cabaña que habían alquilado para pasar el fin de semana y la noche caía rápidamente sobre las montañas.
La luna teñía de plata el paisaje, invitando al recogimiento entre las mantas al calor de una chimenea encendida que apenas iluminaba el espacio justo para hacer más íntimo el momento.
Se acurrucaron en el suelo, habían extendido sobre él todo aquello que encontraron por los armarios y sobre las camas para estar cómodos y disfrutar de cada minuto frente al fuego aquella noche.
Apenas se escuchaba el crepitar de las llamas y el crujir de la leña al arder, el aroma de la madera quemándose se esparcía por cada rincón y el calor llenaba la estancia haciéndola más acogedora aún. Habían creado un momento soñado e inolvidable.
Se abrazaron juntando sus cuerpos bajo aquel montón de mantas y edredones, se sentían de un modo que nunca antes habían probado y las palabras fluían como susurros llenando los pocos huecos que quedaban entre los dos.
Hablaron de todo!.
Del pasado, del presente, del futuro… Rieron y hasta alguna lágrima se derramó mientras pasaban las horas rápidamente entre cafés y algún dulce que habían dispuesto para acompañarlo.
Así fue acabándose la noche, quemándose los minutos a la par que lo hacía la madera en la chimenea.
Palabra a palabra, beso a beso, mirada a mirada, mientras se amaban acurrucados entre sus sueños.
Y acabaron vencidos por el cansancio, que les durmió dulcemente, después de haberse hecho el amor de un modo diferente.

              Javi A.

Esos labios

Son tus labios un refugio donde resguardarme del frío invierno. La calma donde mansamente se van tejiendo mis sueños.
Ellos son donde llego para empezar a descubrir tu cuerpo. Donde planto mi deseo y espero paciente que el tuyo brote lentamente.
En ellos me pierdo cuando los pruebo.
En su sabor, en su calor y en la suavidad de ese tacto tan dulce…, tan tierno!. Que me seduce hasta la locura cuando sobre mi piel los siento.
Esos labios que dibujo con mis dedos, recorriendo su perfil para no olvidarme de ellos y queden grabados en la memoria por si algún día no los tengo.
Malditos labios!
Bendición en mis noches de insomnio, que pervierten mis sentidos y me lanzan al abismo por desearlos!
Son el capricho soñado, de un loco de ellos enamorado!.
Que no diera yo por un beso de tus labios!!!

                Javi A.