Son voces calladas que en el día, la noche o la madrugada, atraviesan la pantalla para acariciarte el alma, llevándote a un mundo donde anida la calma, surcando mares y cielos sin pausa hasta despertar en ti todo lo que guardas.
Y aquellos sueños que son el deseo de todo ser humano inundan el ciber espacio, ayudando a quien en silencio le ahoga el llanto, a quien con sonrisas camina por la vida, a quien ama y a quien desea ser amado, a todo aquel que siente que una palabra en el momento adecuado, te cambia el animo.
Provocando una cadena de sentimientos que une a desconocidos en un universo donde lo importante no es quien eres, ni cómo eres, de donde vienes o a donde vas, ni tu religión o el color de tu piel, ni tú orden social, ni siquiera tu orientación sexual, lo que importa de verdad es que sientes que formas parte de la humanidad.

Javi A

Quizás un día, la tinta que empapa mis palabras se acabe secando por el implacable paso del tiempo, quizás el roce del aire la acabe borrando de aquellos papeles, que fueron blancos como la nieve en invierno y hoy se tornaron ocres al llegar el otoño a sus versos.
Es posible que con los años, caduquen aquellos sentimientos, que en su momento, fueron lágrimas que emborronaron la prosa y la lírica de miles de sueños y se pierdan en el olvido más añejo, donde apenas puede llegar el recuerdo, escondiendo su verdad hasta el fin de los tiempos.
Acaso fuera verdad aquello de que las palabras se las lleva el viento? y si así fuera, yo me pregunto, hacía dónde fueron? a qué lugar llegaron que nadie las encuentra y se van acumulando minuto a minuto llorando en su silencio, desterradas ya sin sentido, ni comprensión, ni entendimiento.
Tal vez haya suerte y alguna escape de su encierro, pues si tan sinceras fueron al escribirlas o decirlas y en algún corazón quedaron grabadas a fuego, habrá algo en este mundo que las haga volver como un dulce recuerdo.

                Javi A.  

Que te llenaría el alma? Preguntaste.
A mí? Te respondí..
-Solo hay una cosa que puede hacer que mi corazón rebose de felicidad y se derrame hasta mi alma para llenarla por completo.
-Y entonces se produjo un silencio… Me miraste a los ojos fijamente y preguntaste de nuevo. Y que es?
-Mantuve en tu mirada la mía y paramos para nosotros el tiempo. Agarré tu mano, me agaché poniendo una rodilla en el suelo y contuve la respiración un momento antes de decirte:
-A mí me llenaría el alma despertarme contigo cada amanecer, escuchar de tu boca un «te quiero», vivir mil locuras de amor que nos recordaríamos al llegar a viejos, regalarte la libertad de la que ahora soy preso ante el altar un Domingo de Enero y al perderla, escucharte decir «sí quiero».
Terminé diciendo -«Eso me llenaría el alma para él resto de mi vida», justo antes de que dos lagrimas de sus ojos resbalaran por su rostro hasta llegar al suelo.

              Javi A. 

Hoy no te voy a regalar mis palabras, hoy voy a obsequiarte con mi silencio…, ese que viaja con el viento llevando mi voz hasta los confines del universo, ese que al acariciarte deja mil sentimientos mudos en la piel, donde el simple roce de su brisa provoca en tus labios una sonrisa, ese que al cerrar los ojos eriza los sentidos despertando los deseos mientras te olvidas del tiempo.
Hoy, el grito ahogado de mis lamentos será el sonido que retumbe en el cielo, imperceptible, apenas como el susurro de un eco y solo podrás escucharlo si sientes como yo siento.

Javi A.

Un «te amo» sabes que es sincero cuando al escucharlo lo sientes muy dentro, cuando al leerlo cada letra se graba en tus pupilas a fuego.
Tu piel lo siente como una descarga que atraviesa tu cuerpo y una sonrisa imperceptible ilumina el cielo.

               Javi A.

Tu sujetas mi mundo, me levantas cuando estoy caído, te agarras a mis sueños para vivirlos conmigo, te siento a mi lado mientras estoy dormido y cuando despierto a todo le das sentido.

            Javi A.

Es como un ritual que cada noche se repite sin pausa, apoyar mi cabeza en la almohada y al cerrar los ojos, tenerte a mi lado contemplando tu mirada.
Apenas necesito un instante para entre mis brazos sentirte, es algo tan sublime que incluso tu pelo cayendo sobre mi pecho presiento, envolviéndome su aroma mientras me pierdo entre sueños.
Termino acomodándome entre tu cuerpo, pegándome a tu piel para arroparme con ella, regalándote esa caricia, que suave como la seda se desliza por mis dedos para abrazarte y ya no soltarte hasta que el gallo cante y el amanecer…, de ti me separe.

            Javi A.