El viaje por la vida, es un camino con fecha de caducidad, aquí no se queda nadie de muestra.
Esperar al momento adecuado para hacer, decir o sentir lo que quieres, no te da garantías de que el tiempo piense igual que tú.

                               Javi A.

Aquella caricia sentida, pero no dada, que en el corazón quedó guardada, hoy vuelve como un soplo de aire fresco en forma de recuerdo y aunque nunca tuvo lugar, al imaginarla de nuevo, mi alma se puso a temblar.
Entre deseos entregados, se palpaba el sabor de tantos besos que nunca se besaron y aún en el viento se huele el aroma de un cuerpo borracho de amor…, un aroma a mil te quieros que jamás unos oídos escucharon y sin embargo, se leen en el ambiente como un libro abierto por el índice que espera ser devorado.

                                         Javi A.

Entre miles de estrellas danzarinas, bailan los sueños de aquellos amores que formaron de su mundo un universo, los vigila la luna para no perderlos.
Cuelgan desde el cielo, iluminando las noches con el resplandor de tantos corazones de amor llenos, guiando el camino a otros que después vinieron.
Los encuentras fácilmente cada madrugada si te paras y miras al cielo, se esconden detrás de la luz de tus ojos y seguro que si amas podrás verlos.

Javi A.

Y pasan los días como pasa el viento, sigiloso y en silencio, invisible a las miradas , al tacto y al tiempo.
Voy caminando por las calles como un ciego, pues solo cuando cierro los ojos te veo, te presiento y en ocasiones hasta tu aroma me imagino y te huelo.
Pero no estás y mueren poco a poco los sueños, se disipan entre la niebla lentamente, a pesar del intento de traerte cada noche a nuestra cama y sentirte de nuevo.
Ni tan siquiera es tu cuerpo, tus caricias o tus besos lo que anhelo, tan solo tu compañía. Tan simple como eso, para recogerte entre mis brazos, achucharte y dormirme en tus sueños.

                Javi A.