Y me miró de tal forma, que sentí sus brazos rodeando mi cuello y el calor de sus labios en los míos.
Javi A.
Hoy entras a un mundo creado para ti, para tus sueños y tus inquietudes. Donde el paseo mas reconfortante se une al placer de la lectura y los sentidos. Aquí solo pretendo dar a quien desee recibir, un trocito de mi y mucho de lo que llevo dentro. Atrévete y pasea por mi mundo.
Y me miró de tal forma, que sentí sus brazos rodeando mi cuello y el calor de sus labios en los míos.
Javi A.
Estuve tan ciego hasta que te vi, que deambulaba por la vida sin saber lo que significaba «amar».
Javi A.
Cuando sientas que caes al abismo de tus penas y no remontas el vuelo, siempre habrá unas alas que frenaran tu caída y te alzarán de nuevo para enseñarte el camino hacia el sol.
Javi A.
No existe un lugar donde yo estaría màs agusto, que en el reflejo de tu mirada.
Javi A.
El viaje por la vida, es un camino con fecha de caducidad, aquí no se queda nadie de muestra.
Esperar al momento adecuado para hacer, decir o sentir lo que quieres, no te da garantías de que el tiempo piense igual que tú.
Javi A.
Aquella caricia sentida, pero no dada, que en el corazón quedó guardada, hoy vuelve como un soplo de aire fresco en forma de recuerdo y aunque nunca tuvo lugar, al imaginarla de nuevo, mi alma se puso a temblar.
Entre deseos entregados, se palpaba el sabor de tantos besos que nunca se besaron y aún en el viento se huele el aroma de un cuerpo borracho de amor…, un aroma a mil te quieros que jamás unos oídos escucharon y sin embargo, se leen en el ambiente como un libro abierto por el índice que espera ser devorado.
Javi A.
Prometo besarte hasta el alma, tan solo si me regalas ese amor que llevas guardado dentro de tu corazòn.
Javi A.
Entre miles de estrellas danzarinas, bailan los sueños de aquellos amores que formaron de su mundo un universo, los vigila la luna para no perderlos.
Cuelgan desde el cielo, iluminando las noches con el resplandor de tantos corazones de amor llenos, guiando el camino a otros que después vinieron.
Los encuentras fácilmente cada madrugada si te paras y miras al cielo, se esconden detrás de la luz de tus ojos y seguro que si amas podrás verlos.
Javi A.
Y pasan los días como pasa el viento, sigiloso y en silencio, invisible a las miradas , al tacto y al tiempo.
Voy caminando por las calles como un ciego, pues solo cuando cierro los ojos te veo, te presiento y en ocasiones hasta tu aroma me imagino y te huelo.
Pero no estás y mueren poco a poco los sueños, se disipan entre la niebla lentamente, a pesar del intento de traerte cada noche a nuestra cama y sentirte de nuevo.
Ni tan siquiera es tu cuerpo, tus caricias o tus besos lo que anhelo, tan solo tu compañía. Tan simple como eso, para recogerte entre mis brazos, achucharte y dormirme en tus sueños.
Javi A.
Y me pasaba los días acariciando el aire…, que loco, pensarían !! Pero lo que no sabían, es que yo sentía tus manos al acariciarlo.
Javi A.