Acaparas mis pensamientos en todo momento, me nutro de ti para seguir, llenas mis espacios y completas mi mundo con tan solo sentir que estas ahí. 

                                                  Javi A.

Apenas imperceptible para el oído, llegaba como susurro en el viento, un eco que se repetía constante mientras escuchaba el silencio. 
A solas en medio de un vacío que llenaba el pensamiento, se escuchaba a gritos el sentir como un lamento, mientras la vista se perdía en un minusculo punto de este basto firmamento, donde el horizonte se abria para encerrarme sin remedio, en el oscuro agujero que se encuentra entre la soledad y el miedo.
El leve sonido que me inundaba por completo, alargaba los minutos como el que alarga un sueño, encontrando en las pausas un poco de respiro a tanto sufrimiento. Pero apenas eran segundos que engañaban a los vientos…, y lo sé porque eran ellos quien secaban de mis mejillas, las lágrimas que brotaban desde mis ojos huecos.

                                                     Javi A

Encuentra ese momento para ponerle tres puntos suspensivos a tu vida.
Abre un paréntesis que se llene de nada y donde puedas perderte.
Ponle pausa a tus pies y deja de caminar. Siéntate a esperar!.
Espera un poco màs y deja de mirar.
Tan sólo deja de pensar y al levantarte de nuevo observa a tu alrededor. Quizàs veas un paisaje distinto por donde puedas andar.
No te preocupes, impulsa tus sueños hacia adelante y déjate llevar.

                                              Javi A

Quedaron los recuerdos en un rincón olvidados, se fueron cubriendo de polvo con el paso del tiempo y enterrados junto a los sueños de antaño. 
Hoy volví a recordarlos, después de muchas noches sin tenerte a mi lado y te regalé aquellas lágrimas que jamás brotaron.
Desde la soledad que cubre este letargo, voy poco a poco entre las sombras mi luz encontrando. 
Mientras, relleno con palabras los huecos que atrás quedaron, para que dejen constancia de todo lo vivido, de todo lo padecido y de todo lo soñado, así el tiempo será testigo del camino andado. 
Y cuando seque el viento el dolor causado y el sufrimiento desaparezca de cada paso contado, recordare que hubo un sueño y que jamás lo habré olvidado.

Javi A

No se puede explicar lo que deseas sentir, solo se deja a la imaginaciòn fluir y al corazòn latir. Cerrar los ojos es una buena opciòn, pues en la transparencia de sus reflejos se encuentra la màs bella canciòn.
Es todo aquello que anhelas cuando pierdes hasta la razòn, cuando desde el suelo miras al cielo y no encuentras las respuestas que le den sentido a tanto dolor.
Te dejas llevar, a la espera de encontrar un soplo de aire fresco que te haga suspirar, un simple abrazo que logre sanar aquellas heridas que el tiempo y la vida se empeñan en abrir una vez màs.

                                         Javi A.

La estación

Allí estaba yo, sentado en el banco de un andén solitario y frío.
Apenas se veía un alma transitar por él, estaban todos recogidos en el calor de la cafetería de la estación mientras yo a expensas del clima, que por estas fechas no perdona y descarga toda su furia sin descanso, esperaba paciente que algo ocurriera.
Sentía las gotas de lluvia, que el viento arrastraba, en mi rostro. Humedeciéndolo sin tregua.
Parecieran lágrimas que brotaban de mis ojos para cualquiera que se fijara, pero juro que no era así. Tan sólo aquellas gotas se pegaban a mi piel como atraídas por un imán y descendían por ella hasta descolgarse y caer al suelo, para mezclarse con el resto del líquido elemento que cubría aquel cemento viejo y desgastado.
El tiempo pasaba inexorablemente.
El tic tac del reloj que adornaba la pared desconchada era testigo mudo de ello y lanzaba sus quejidos al mover las agujas oxidadas. Dándome a entender que cada vez quedaba menos para que ocurriera lo inevitable.
Mi mente se llenaba de silencio, tan solo roto por mis propios pensamientos que se agolpaban allí dentro. Dejando sin sentido a cualquier coherencia que quisiera sacar de ellos y envolviendo cada momento en dudas e incertidumbres, que si bien rellenaban los minutos, no dejaban nada claro lo que pudiera ocurrir.
En medio de ese caos mental, un ruido estridente llegó desde un horizonte cubierto de nubes acompañado por un silbido agudo que se sentía acercarse poco a poco y que en apenas unos momentos sonaba tan fuerte que molestaba al oído.
Girando la vista hacia la derecha y aún con mi rostro empapado, pude comprobar cómo el tren iba reduciendo su velocidad a medida que entraba en la estación. Mientras, algunos pasajeros iban dejando el calor de la cafetería y acercándose, intentando resguardarse de la tromba de agua que caía en esos momentos.
Para cuando pude levantarme del viejo banco que había estado ocupando, el tren ya había llegado a nuestra altura y abierto sus puertas, era el momento!
Si algo debía de pasar era ahora o nunca!.
Miré una y otra vez a mi alrededor buscando, rogando que ocurriera mientras las gotas de lluvia seguían empapando mis ojos…, pero nada cambió en el paisaje que apenas podía vislumbrar.
Y con el corazón encogido y una pena que me aplastaba a cada paso que daba, subí a ese tren sin destino que me llevaría…, no les voy a engañar! No se aún a donde, pero prometo escribir cuando llegue.

Javi A

Sentir una caricia con el leve susurro de su voz, envolviéndome en el acogedor encanto de sus palabras, agudizando los sentidos para recoger la dulzura que desprende su amor.
Impregnar mis labios con el sabor de sus labios, degustando el placer profundo de tenerla colgada de la ternura que transmite esta pasión, meciendo sus deseos al ritmo de los latidos de mi corazón.
Vivir la esencia de su tacto, rozando piel con piel y quedarme prendado en la suavidad de un cariño que solo con ella puedo entender. Entregarme al calor de unas manos en un ritual pleno de melodías que desbordan los sentidos, uniendo en cada nota nuestros sueños, creando una partitura que jamás dejaremos de escuchar.

Javi A.