Entre las sombras vislumbro el contorno de tu cuerpo, lo elevo en mis pensamientos a alturas que solo se comprenden desde el más ardiente deseo y me quedo observando, inmóvil, como reposas dulcemente a mi lado en el lecho.
Mis dedos dibujan en el aire tus senos, los pinto de colores que inundan el espacio y me obnubilo en sus formas hasta quedar por tanta belleza extasiado.
Desciendo con mi pincel dibujando las formas que tu espalda dan a mis sueños y sin rozarte siquiera, se perfila una silueta de curvas sinuosas que marean mi subconsciente, hasta provocarme una sonrisa que entre suspiros, me corrompe y me pervierte.
Como un artista en plena inspiración continuó con mi obra, moviendo mis manos y mis brazos al son que mis ansias por ti entonan, descendiendo por tus piernas delineando su tersura, entreteniéndome entre ellas hasta perder la cordura y desearte de tal manera y forma que quisiera despertarte…, pero dejaré que tus sueños sigan imaginándome.
Mientras, yo te observo y con la mirada fija en tu cuerpo finalizó mi creación, entregándome en el silencio que para el tiempo a este arte que es quererte, para después poder amarte.

Javi A.

Son mis ojos arquitectos de tu cuerpo, donde dibujo a diario mis deseos, recorriendo el perfil que delinean las curvas que describen mis sueños, mientras con la mirada te pinto caricias que susurran cuánto te quiero.

                Javi A.

Encontrar en tus dedos la suavidad del amor, el sentir que te siento con apenas un roce y que encuentro la ternura en tu piel, es abandonarme al momento y entre los sueños dejarme querer.
Recorrer todo tu cuerpo de la cabeza a los pies, sin prisas ni tiempo que lo pudieran romper, explorando los rincones que aumentan el placer, envolviéndonos en aromas que embriagan y nos llevan por senderos que deseamos conocer.
Sòlo cierra los ojos y encuentrame, deja que palpite tu piel, que el susurro de mis dedos clavándose en la sien te acerquen a esos instantes en que deseas enloquecer y enredada en mis besos te amarè hasta tu alma estremecer.

                                                Javi A.

Dèjame sentir cada instante de tu ser, cubrirme con tu aroma y saciarme de ti…, tan solo quiero observarte y entre miradas perderme en cada espacio de tu cuerpo, para que luego tu me encuentres, cuando hagamos el amor.

                                       Javi A.

Soñé con este momento tantas veces, que jamás pensé que llegaría. Allí estábamos los dos, rodeados de un precioso paisaje que hacía de aquel instante algo maravilloso y que de seguro recordaría siempre.
Las sensaciones se intensifican a medida que escucho su voz, algo le ocurre a mi cuerpo que parece temblar desde dentro y no puedo controlarlo, la miro y me embeleso sin medida, dejándome llevar por la melodía de sus palabras.
Pasan los minutos y la conversación fluye, hablamos de esto, de aquello, no importa realmente de que, el simple echo de tenerla a mi lado hace que mi corazón acelere su ritmo e intento disimularlo, pero dudo que pueda.
Inevitablemente vamos acercándonos a medida que los gestos y las risas aparecen, estamos agusto y se nota, porque apenas somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, tan solo está ella y un vacío que la rodea, porque mis ojos no ven nada más.
Acerco mi mano a la suya esperando su reacción, quizás con la seguridad que me da esta confianza que hemos creado y a pesar del miedo que encoge mi estómago, no dudo. Apenas el roce de sus dedos con los míos me causan un leve escalofrío que recorre de arriba abajo mi cuerpo y eriza la piel. Ufff!!!
No dejamos de hablar mientras ella responde a mi gesto y entrelaza sus dedos en los míos, apenas una tímida sonrisa aparece en el rostro de los dos y una sensación de tranquilidad y sosiego se apodera del momento.
Quizás fuera un sueño y si es así no desearía despertar jamás, porque su sola presencia hace que mi vida tenga sentido y vivir instantes como este llenan todo aquello que siempre deseé. Porque no es su sonrisa, ni sus ojos, tampoco esa mirada que me tiene hechizado, no es el roce de su piel que consigue estremecerme y desearla, ni ese cuerpo que desde la primera vez que la vi me hace enloquecer…, es simplemente ese conjunto de todo lo que es y qué hace que solo piense que es…,ELLA!

Javi A.

Una mirada furtiva bastó para sentir esa atracción irrefrenable y un escalofrío por todo su cuerpo la terminó de seducir. Que era aquello que no podía controlar?.., quizás fue el aroma que dejó al pasar a su lado o esa mirada penetrante y algo desvergonzada con la que le miró al cruzarse. El caso es que entre sus piernas algo ardía que le provocaba latidos incesantes e instintivamente necesitaba apretarlas para paliar un poco ese efecto y no ser demasiado obvia ante sus ojos. Tampoco deseaba que se diera cuenta de todo lo que estaba sintiendo…, o si??
No podía apartar la mirada de él y se dio cuenta que era recíproca, que a pesar de su intento por disimularlo el también la miraba, apartando la vista para no coincidir.
Su imaginación se desbordaba y la llevaba a estar entre sus brazos, enredada en su cuerpo, perdida en sus labios, sumida en la pasión ardiente de sentirlo dentro y dejarse llevar como nunca antes lo había hecho con nadie.
Apenas fueron minutos, pero de una intensidad tan grande, que al llegar a su cama aquella noche aún tenía el sabor en su boca y el olor de aquel hombre la envolvía en un dulce deseo que llenó el espacio vacío que habitaba entre sus sabanas y solo se pudo escuchar un leve gemido antes de cerrar los ojos para buscarlo en sus sueños.

Javi A.

Tiene algo ese sabor en mis dedos, que me recuerda a ti. La dulzura traspasa mis sentidos si es tu aroma el que respiro y se encienden mis pasiones al son de tus deseos. Es algo que no puedo controlar, ni quiero hacerlo!!.
Juegas conmigo, eres consciente de ello y me dejo llevar por cada suspiro, cada jadeo que surge de tu boca en ese vaivén que mece nuestros cuerpos, alimentando el fuego que llevamos dentro, hasta quemarnos en la hoguera de nuestros deseos.
Nada puede parar ya esta ardiente pasión que nos une sin control, que nos lleva a mundos donde la inconsciencia nos atrapa y el tiempo se pierde en el abismo de nuestra piel. Es allí donde sueño estar cada noche para llenarme de ti…, para llenarte de mi. 

                                           Javi A.

Sería el aroma que desprendía su cuerpo recién bañado, o quizás el olor a deseo que rezumaba por cada poro de su piel. El caso es que al tenerla allí, acostada a su lado envuelta en sus propios deseos con una pose de niña buena, seduciéndolo con leves movimientos que parecieran no decir nada, lograban encender esa pasión incontrolable por esas curvas que adornaban las sabanas de su cama.
Jugaba con él a resistirse, haciéndose de rogar mientras sus manos se acariciaban con la sensualidad que solo una mujer es capaz de transmitir. Todo su cuerpo era fuego que él no podía tocar, ni siquiera acercarse. Solo podía observar como ella entraba en extasis poco a poco al compás que sus dedos le marcaban, logrando una melodía en su cuerpo que el escuchaba pacientemente, pero ansioso, pues aquellos leves gemidos que salían de su boca eran una dulce condena a la que le costaba resistirse cada vez más.
Aún así, era consciente de que ella marcaba la pauta a seguir y a él ese juego le encantaba, se sentía seducido en toda la extensión de la palabra y mientras ella seguía con su juego erótico aumentándose el placer segundo a segundo, el sabía que le llegaría su momento!.., ese en el que le pediría participar en sus fantasías, pues aquel deseo explotaba dentro de los dos como un volcán y necesitaban apagarlo para alcanzar juntos el sublime placer de amarse.

                 Javi A.

Se dejo llevar por las fantasias mas eróticas sin pensar en nada más que en el placer de sentir. Confio en él sin dudarlo, dejando a su cuerpo hablar en el silencio de los supiros que brotaban de cada movimiento que llegaba a su piel.
Un sin fin de sensaciones que jamás creyó experimentar inundaban todo su ser, caricias frias que se tornaban ardientes por momentos encendian su deseo quemando sus entrañas. No podia creer todo aquello que vivia, no podía asimilarlo todo de golpe, pero no quería que terminara nunca, porque ese hombre estaba haciendo de ella una mujer plena y llena de deseos.
No supo cuanto tiempo pasó, perdió la noción del tiempo apenas comenzó a regalarle aquellas caricias y solo disfrutó de cada instante sin pensar en nada más. Lo cierto es que si le dió tiempo a pensar, deseaba que terminara de encender su cuerpo de ese modo tan sensual, solo para sentirlo otra vez dentro de ella y que durante toda la noche le apagara sus fuegos internos sacando todos sus demonios del único modo que él sabía hacerlo.

                                      Javi A.

Ardiente deseo que recorre tu cuerpo, cubriéndolo de una incontrolable pasión, solo podrá apagarlo el amor y las manos de quien te ama con la misma devoción.
Aprietas tus ganas sin lograr enfriarlas, encerrando en el fondo de tus entrañas las ansias, procurando calmarlas en soledad, dando libertad a los sueños que son tu verdad.

                                  Javi A.