No sé si fue el amanecer entrando por las rendijas de una persiana a medio cerrar o el calor que desprendían sus labios cerca de mi oreja, el caso es que me hizo despertar de mi letargo y entre sueños fui tomando conciencia de un nuevo día.
No quise abrir los ojos, ni siquiera moverme pues presentía que algo precioso estaba a punto de ocurrir.
Notaba su respiración cerca de mi oído, sus labios empezaban a rozar mi piel muy suave, con un cariño y una delicadeza que me erizaba el bello mientras beso a beso recorrían tiernamente desde el lóbulo hacia arriba en un círculo que parecía no tener fin.
Ella sabía perfectamente que al tocar esa zona de mi cuerpo provocaría un incendio en mi difícil de controlar, aún así, no quise mover ni un músculo y deje que siguiera jugando, me encantaba sentir como me provocaba y me excitaba para que después le hiciera el amor.
Era increíble la destreza con la que su lengua humedecía a la vez que con sus labios recorría toda ella mientras notaba como su mano se posaba en mi pecho y lentamente descendía para perderse por debajo de mi ropa interior con todo el el descaro del que siempre hizo gala y del cual me enamoré.
A esas alturas ya, mi excitación era más que obvia y ella sabía que estaba despierto, pero me susurró al oído que no me moviera ni abriera los ojos y por supuesto acepte aquella orden con gusto.
Sus labios buscaron los míos para después perderse por mi cuerpo sin prisa, lentamente, pero llenos de lujuria y deseo, de pasión y ternura sin fin. Todo un conjunto de sensaciones que solo ella era capaz de transmitírmelas y encender el deseo entre los dos hasta acabar ardiendo en las cenizas de este maravilloso amor.

     Javi A.

Acercándome a tus labios comienzo a sentir el calor que se desprende de tu cuerpo, me llegan sensaciones que me atraviesan el estomago como lanzas afiladas y me vuelvo prisionero de tus encantos.
Pero si me miras…, ay, si me miras!
Entonces pierdo la razón y soy esclavo de tus deseos, me dejo arrastrar por la tórrida pasión que nace de tu piel y busco el modo de penetrar en tus sentidos hasta sentirme parte de ti.
En ese instante, del cielo comienzan a caer estrellas y se abre el infierno entre las sábanas, se desboca la lujuria y se incendia el placer. Nada puede parar el delirio que brota entre los dos y preferimos arder en el fuego de nuestros suspiros, antes que frenar tanto amor.

           Javi A

Vendrás a mí una noche cualquiera, llegarás de deseo hambrienta y te colaras en mis sueños para saciar el ardiente anhelo de verte entre mis brazos! de sentirte entre mis piernas! de quemar tu piel con mi piel sintiendo como mis manos en tu cuerpo se enredan y mis labios se derriten en los tuyos mientras en tus ojos se lee el placer que nace, cuando la pasión en tu cuerpo entra.

             Javi A

Suena el despertador y abro los ojos con la ilusión de un niño sabiendo que estarás a mi lado. Es uno de esos momentos que espero ansioso que llegue para poder disfrutarlo. Me encanta verte despertar, desperezarte mientras tu bonito cuerpo se estira insinuante, notar como te vas arrimando al mío y te abrazas a él toda mimosa acurrucándote, dejándome sentir el calor del tuyo y la suavidad de esa piel con aroma a rosas.
Cada segundo es un derroche de sensaciones. Tus besos pequeñitos en mi pecho, recorriéndolo de un lado a otro, tus manos acariciandome despacito, tus ojos abriéndose a un nuevo día, mirándome con ese amor que solo tú eres capaz de transmitirme.
Son minutos que no cambiaría por nada, incluso cuando separas las sabanas y te levantas casi desnuda dejándome ver tu cuerpo. No puedo dejar de mirarte mientras vas y vienes por la habitación recogiendo ropa para ir a la ducha. Y tú te das cuenta! Te ríes y mueves de forma insinuante tus caderas, ofreciéndome una visión que luego no puedo apartar de mí mente en todo el día.
Te gusta jugar y salto de la cama detrás tuyo, corres sin mucho esfuerzo porque deseas que te alcance y te abrace para sentirnos de nuevo. Me besas y yo respondo a ese beso, mis manos acarician con dulzura tu espalda bajando lentamente por ella, sé que te encanta y aprieto tiernamente ese culo bonito para empujarte hacia mi, encendiendo el deseo que entre nosotros no cesa.
Es un ritual que nos provoca y caemos en él conscientes de su final. Brincas sobre mí y tus piernas se enredan mientras mis brazos te sujetan, camino hacia la ducha contigo de mi cuello colgada mientras tus labios me besan y besan, provocando cada vez más ese momento donde nos amamos sin tregua.
Como no iba a querer despertar cada mañana, si tenerte conmigo es la locura más bella.

              Javi A

Me quede mirando su cuerpo, había algo en el que invitaba al deseo de poseerlo, quizás sería su piel, fina y tersa, tan delicada que sin tocarla ya sentía esa suavidad que traspasaría la yema de mis dedos o tal vez fueran esas curvas perfectas, que desde arriba hasta abajo dibujaban perfectamente la silueta de mis más ardientes deseos.
No había nada en ella que no me encendiera con tan solo verla, era una sensación tan abrumadora que con imaginarla era suficiente para desearla.
Colmaba todo aquello que en mi mente brotaba, ansiaba acariciarla, besar todo su cuerpo, morderla y hasta dulcemente azotarla, hacerla mía o dejar que ella me dominara, la verdad no me importaba, pues jugar con su cuerpo era dejarse entera el alma, sin privarse de nada, porque cuando la amaba se entregaba de tal modo que nada nos molestaba.
Tal es la compenetración que nació del mutuo deseo, que no hace falta decirnos nada, con tan solo las miradas basta, el resto es sentirnos, buscar en nuestros cuerpos el camino, amarnos con delirio y acabar fundidos en un abrazo que nos mantiene para siempre unidos.
Por eso me encanta observarla, dejar que me seduzca, que me provoque, que encienda la llama, porque es entonces cuando ardemos los dos en nuestra cama.

         Javi A

Tenerte cada noche atada a mi piel, descubriéndote, besándote, creándote, sintiéndote, acariciándote, amándote…
Perdiéndome en lo profundo de tus ojos mientras me lleno de ti…, mientras te llenas de mi, colmando mil deseos que soñé para ti.
Enredándome en tu cuerpo, muy, pero que muy dentro de ti y jamás de allí querer salir, convirtiendo la realidad en fantasía y nuestro amor en una singular alegoría!
Eso, señoras y señores…, eso sí es poesía!!

        Javi A

Necesitaba de sus manos, fuertes, masculinas, tiernas como sus sentimientos, necesitaba de sus suaves caricias en mi cuerpo para sentirme mujer de nuevo, las necesitaba hace tanto tiempo, que me cuesta creer a veces, que a día de hoy me haga sentir todo esto que siento.
Después de tanto sufrir, al fin tengo a quien ha sido capaz de despertar en mí el deseo y ese amor que jamás pensé existiera.
Apenas han bastado medía docena de encuentros desde aquel día que me lo presentaron, media docena de sueños hechos realidad en una vida que vivía muy alejada de ellos, pero desde que nuestras miradas se cruzaron, todo en mi mundo ha cambiado.
Le tengo aquí a mi lado, abrazándome con tanta ternura que por momentos me hace sentir escalofríos. Acabamos de hacer el amor y aún me tiemblan las piernas, intento relajarme mientras noto el calor de su cuerpo en el mío, pegados por el sudor y ardientes de deseo todavía, pero es casi imposible pues en mi mente está aún latente todo lo que he vivido en las últimas horas.
Su forma de amarme haciéndome sentir tan especial, su boca buscando cada parte de mi cuerpo hasta hacerme enloquecer, sus manos.., ufff!. Esas manos que saben llevarme a mundos desconocidos donde jamás había estado!
Todo con él es magia cuando me dejo llevar, sabe perfectamente guiarme hasta sacar de mi una lujuria que nunca me hubiera atrevido ni a pensar, pero lo hace con tal sutileza y naturalidad, que los momentos a su lado son eternos e inolvidables.
No me atrevo ni a moverme, porque no deseo que se aparte de mi lado, prefiero quedarme quieta, observando como me consiente y sus manos juegan delicadamente entre mis piernas provocando el deseo en mi…,otra vez.

           Javi A

Sentir la humedad de sus labios fue el detonante. Antes tan solo era un sueño que rondaba mi cabeza constantemente, la veía pasar a mi lado y sentía su aroma recorrer todos mis sentidos, abordando espacios de mi ser donde jamás había llegado nadie.
Cómo podía pensar que se fijara en mi una mujer como ella? dulce, elegante, preciosa!
Con una melena morena que se balanceaba al compás que marcaba su cuerpo al contornearse, unos ojos que al mirarte te atravesaban con su mirada y unas curvas que te dejaban esa sensación de mareo al recorrerlas.
Un lujo al alcance de muy pocos, que por azares del destino hoy está en mis brazos y sintiendo sus labios fundiéndose con los míos, absorbiendo toda mi energía mientras el resto de mi cuerpo tiembla, no sé si de emoción o de temor, pero no para de temblar!
Me abordó como lo hacían los piratas en las películas, sin tiempo para reaccionar. Sabía lo que quería y vino a por ello!
He de reconocer que no opuse mucha resistencia, aunque balbucear en un primer momento no fue lo más apropiado. Aun así, fue una primera toma de contacto que forjó un vínculo, algunos lo llamaran deseo, otros capricho o vaya usted a saber! El caso es que por esta noche será mía! O yo suyo? mmmm.., todo un dilema que posiblemente no encuentre respuesta.
Lo importante es que debo dejar de pensar y concentrarme en ella, no me parece muy caballeroso ausentarme de pensamiento mientras me está comiendo la boca de esta manera y su cuerpo me está pidiendo a gritos que le de guerra.
Así que con su permiso, voy a disfrutar de esos pequeños placeres que te brinda la vida de vez en cuando y quizás otro día les cuente con más detalle lo que está a punto de acontecer.

             Javi A.

Esperaba impaciente sobre la cama a que saliera de la ducha y viniera a acostarse mientras ojeaba un libro, de esos que se tienen en la mesita de noche para unir el tiempo con los sueños.
Había llegado tarde del trabajo y se la notaba el cansancio en el rostro, apenas había cenado nada y una ducha era el modo que necesitaba para relajarse del día y olvidarse de todo.
Escuchaba el agua caer en el silencio de la noche, apenas podía concentrarme en la lectura pues mi mente imaginaba su cuerpo rociado por las gotas templadas y cubierto de espuma.
Era una visión que perturbaba mis sentidos y encendía ese deseo constante que siento por ella, llevándome a momentos maravillosos en los que su cuerpo era un auténtico volcán y disfrutábamos el uno del otro en toda la extensión de la palabra.
De repente dejó de sonar el crepitar de las gotas en el suelo de la ducha, sacándome de golpe del dulce trance en que había caído. En apenas unos minutos se abrió la puerta y apareció su preciosa figura envuelta en una toalla, con un semblante muy distinto al que tenía antes de entrar, pero aún con el agotamiento reflejado en su mirada.
Llegó hasta la cama y se desprendió de la toalla para acostarse a mi lado totalmente desnuda. Su cuerpo desprendía un aroma que embriagaba y mis ojos no podían apartarse de ella que mostraba una sonrisa pícara, conocedora de lo que provocaba en mi.
A pesar de ello su mirada reflejaba cansancio y yo deseaba mimarla, así que le pedí que se volviera de espaldas, a lo que accedió al instante sin ningún tipo de reparo. Me coloqué sobre ella y mis manos comenzaron a acariciar su espalda suavemente, de arriba a abajo y de abajo arriba con la dulzura de un hombre enamorado y la ternura de quién se sabe querido. Se notaba el agrado en su cuerpo al paso de mis dedos y la relajación que iba invadiéndola, pues en apenas minutos sentí como se dejó llevar y fue a caer rendida en un profundo sueño del cual no quise despertarla, tan solo me acomodé a su lado y abrazándola, me perdí con ella en ese mundo donde hace ya tanto tiempo nos encontramos cada noche.

Javi A.

Delicada fragancia la que emana de tu piel cuando ardes en deseos, cubriendo con su aroma las sabanas de tu lecho, incitando con ello al amor y a los sueños, entregándote sin miedos al sutil anhelo de olvidarte del tiempo, mientras vuelcas tus instintos por las yemas de tus dedos.
Y palpita tu cuerpo al compás del movimiento, arrancando de tus adentros las ansiadas caricias que provocan esas notas que son nuestra melodía y suenan cada madrugada entre bambalinas, creando entre los dos esa dulce coreografía, que nos lleva a volar entre estrellas y poesía.

Javi A.