Eres sueño entre mis sueños, aroma de mis deseos. El dulce sabor que se pierde en mis labios al lamerlos cuando te pienso.
Eres mi momento del día y el instante en mi alegría. La ternura de mis manos cuando me acaricio y te encuentro en mi piel, aún sin haberte tenido.

                         Javi A.

Esa sensación que recorría mi cuerpo al observarla frente a mí no podré olvidarla jamás. Elevaba mi temperatura y revolucionaba mis sentidos.
Su modo de seducirme mientras poco a poco se desprendía de todas las prendas que cubrían su cuerpo…, era sublime!
Los movimientos de su cuerpo eran lentos y dulces, creados para provocar. El contorneo de sus caderas, absolutamente demoledor para mis ojos que la miraban fijamente sin pestañear…, no podía apartar la vista de ella!.
La excitación crecía por momentos en mi. Sus manos conocían su cuerpo y se acariciaban buscando darse placer, obligándome a mi a llegar al limite del deseo.
Me tenía en sus manos, sin duda!. Y lo sabía!.
Una sonrisa en sus labios la delataba a la vez que uno de sus dedos los acariciaban y se introducía en su boca para humedecerlo. Lo chupaba con su lengua con lascivia para bajarlo después lentamente por todo su cuerpo, paseándolo entre sus pechos, cruzando su vientre para dejarlo caer suavemente entre sus piernas y acariciarse, llevándome a mi al cielo en un instante.
Era un tormento realmente adorable!. Un deseo irrefrenable el que cruzaba mi cuerpo al verla…, pero no poderla tocar, solo hacía que la deseara más y más!.
Ver cómo se estaba dando placer ella misma, excitándose para volcar después todo esa pasión en mi y poder disfrutarla salvajemente, solo aumentaba mi deseo por sentir su piel pegada a la mía, por tener su cuerpo entre mis brazos, amarla como ella merece y saciarnos los dos hasta el límite, dejándonos hasta el último deseo tatuado en la mirada.

             Javi A.

Adoro perderme entre las sombras que delinean tu cuerpo, recorrer las curvas sinuosas que insinúan tus deseos y adentrarme dulcemente en tus secretos!.
Me encanta dibujar en mis dedos las caricias que provocas con tus picaros juegos. Esconderme en el calor que emana de ellos hasta alterar mis sentidos y caer rendido en tus encantos sin remedio. Desatando entre los dos ese infierno que nos hace arder hasta consumirnos…, hasta derretirnos!. Fundiendo nuestros cuerpos en este amor que no tiene entre tu y yo…, secretos!

                                      Javi A.

Se humedecen tus labios y llevan sabor a deseo. Se entreabren lentamente provocando a los instintos, dejando jugar entre ellos las ganas y los sueños. Llamando a la lujuria, mientras fluyen de ellos la miel que provoca arder desde dentro.

                         Javi A.

Encontré entre sus piernas aquella noche el elixir de la juventud. Me llevó hasta el cielo tantas veces que no supe volver a la tierra hasta que desperté y la encontré a mi lado dormida, exhausta y con la felicidad reflejada en su rostro.
Ninguno podía imaginar al principio de la noche lo que sucedería después. Los momentos que vivimos tan intensos. Caímos rendidos al placer más absoluto, descubriéndonos a medida que pasaba el tiempo y la compenetración se hacía latente entre los dos, apartando los miedos y tabúes que se suponen deben surgir. Parecía que llevábamos toda la vida conociéndonos!.
Fue mágico encontrarme con su cuerpo y saborearlo lentamente, endulzarme con su esencia a través de las caricias y los besos que sin medida se prodigaban por el, encendiendo el deseo y la pasión en ella.
Fue como un estallido de sensaciones cuando me entregó todo lo que llevaba dentro, sin medida y sin complejos, alentando la lujuria y el desenfreno entre los dos.
Fuimos tiernos y cariñosos, elevando nuestro deseo por amarnos a cotas de perversion inimaginables entre los dos, que desembocaron en momentos que jamás olvidaremos!!.
Todo fue tan hermoso y tan natural que creó una conexión entre nuestras miradas tan intensa que apenas necesitábamos mirarnos para saber lo que deseábamos.
Y nos amamos!! Vaya si nos amamos!!.
Lo hicimos con esas ganas que nacen de lo profundo del alma y dónde se entrega hasta el último aliento, para no dejar nada dentro!.

                  Javi A.

Escuchaba caer el agua desde la cama e imaginaba las gotas deslizándose por aquel cuerpo que había sido suyo hacía tan poco tiempo, que aún tenia su aroma pegado a el.
La tentación superaba a la razón y se levanto despacio para acercarse sin hacer ruido hasta la puerta que se encontraba entreabierta y dejaba ver la figura de aquella mujer que le hacía arder de deseo.
Ella no se había percatado de su presencia y con sus manos acariciaba todo su cuerpo lentamente, repartiendo el jabón por el y sintiendo el placer del calor que le proporcionaba el agua cayendo sobre su piel. A cada instante se excitaba más recordando los momentos vividos y sus manos buscaban encender de nuevo esa pasión que la llevo al éxtasis mas sublime en los brazos de aquel hombre. El liquido ardiente que chorreaba lentamente por ella, acariciaba sus sentidos y se dejaba llevar mientras cerraba los ojos e imaginaba que estaba allí amándola de nuevo.
Mientras él, no perdía detalle desde la puerta de todo lo que estaba aconteciendo y aquella visión le estaba excitando de un modo increíble, pero no iba a interrumpirla, pues deseaba satisfacer el morbo que le estaba causando verla y siguió mirando atentamente.
Para entonces, las manos de ella ya habían bajado lentamente por su vientre para colocarlas entre sus piernas y comenzaron a moverse entre el jabón que las cubría, buscando darse el placer suficiente para apagar ese fuego interno que la estaba quemando y sin abrir los ojos se dejo llevar por su imaginación.
Fueron minutos de excitación y deseo contenido. Uno desde la puerta espiando sin ser visto y ella en su paraíso personal que se había creado y del cual se alejo un momento para abrir los ojos y darse cuenta de la presencia de el espiándola. Fue en ese instante que lo vio, que sus ganas crecieron de golpe al sentirse observada y muy sutilmente le invito a acercarse y compartir ese momento con ella. Cosa que ocurrió sin oponer mucha resistencia por parte de el, pues había logrado elevar su deseo a cotas inimaginables y sin dilación fue acercándose poco a poco hasta ella. Y colocándose debajo de la ducha comenzaron a jugar con sus cuerpos haciéndose el amor como nunca antes lo habían hecho.

                                   Javi A.

Me gustaba mirarla a los ojos cuando le hacía el amor, sentir su mirada clavada en mi … y ausente a la vez por el profundo placer que sentía. Escuchar el eco de sus gemidos retumbar en mi oído como un susurro, mientras el vaivén de nuestros cuerpos removía los más ansiados deseos y sucumbían sin esfuerzo ante tanta pasión.
Había disfrutado jugando con ella!. Seduciéndola y provocándola hasta lograr excitarla!. Hasta conseguir que sus labios me buscarán con desesperación!. Y fue entonces que el juego cambió, pues al sentir en mi boca toda esa lujuria y deseo, el seducido fui yo!.
Sus manos se colaban por debajo de la ropa acariciando mi pecho, elevando mi temperatura cada segundo más y más!. Su lengua húmeda jugaba con la mía desbordando nuestras ansias en besos interminables que pedían el roce de nuestra piel, apretando nuestros cuerpos para sentir el deseo que ardía a fuego lento en nuestro interior.
Mis manos volaban por toda ella intentado que no se separara de mi y con firmeza agarre sus nalgas para elevarla y llevarla hasta la cama, tumbarla sobre ella y comenzar a quitarle la ropa mientras sus manos hacían lo propio conmigo. En apenas segundos, nuestros cuerpos desnudos campaban a sus anchas entre las sábanas buscando posiciones donde saciar nuestros deseos, donde apagar esa llama que nos quemaba sin control.
Me colé entre sus piernas para beber del dulce néctar que brotaba ardiente, entre los pétalos de la flor más bella que nunca vi. Su cuerpo se derretía en mi boca a la vez que gritaba como loca pidiéndome más!. Pasee mis labios por todo su cuerpo sin dejar ni un solo centímetro a la imaginación mientras ella me mordía, me arañaba y me besaba, susurrándome al oído que le hiciera el amor.
No podía negarme ya! Mi aliento era puro deseo que se derramaba por sus pechos. Y mientras sentía sus muslos apretándome para no dejarme escapar, me moría de placer perdido en esa mirada que ya nunca podré olvidar.

Javi A.