Seré el guardián de tus más íntimos deseos, seduciendo con miradas, el caudal que emerge de tus sueños y así conquistar cada noche sin piedad…, tus pensamientos.
Javi A.
Hoy entras a un mundo creado para ti, para tus sueños y tus inquietudes. Donde el paseo mas reconfortante se une al placer de la lectura y los sentidos. Aquí solo pretendo dar a quien desee recibir, un trocito de mi y mucho de lo que llevo dentro. Atrévete y pasea por mi mundo.
Seré el guardián de tus más íntimos deseos, seduciendo con miradas, el caudal que emerge de tus sueños y así conquistar cada noche sin piedad…, tus pensamientos.
Javi A.
Hoy antes de dormír pensaré en tí, alargaré mi mano sobre las frias sábanas y buscaré en tu mano la caricia que me haga sentír.
Javi A.
Si un dia cualquiera, en esa soledad que llena tu tiempo de calma, cerraras los ojos y un escalofrío sintieras, será una de mis caricias, que escaparse quisiera, para rozar tu piel de la misma manera, que lo harían mis manos si a tu lado estuviera.
Javi A.
Tendrías que vivir dentro de mí para sentir cómo yo te siento.
Para amarme como yo te amo.
Para pensarme como te pienso.
Para escribir como yo te escribo.
Para quererme como te quiero.
Para soñar como yo te sueño.
Para desearme como yo te deseo.
Para extrañar como yo te extraño.
Para adorarme como te adoro.
Para mirarme como yo te miro.
Tendrías que vivir dentro de mí o simplemente a mi lado!
Javi A.
Era aquella mirada que se desprendía de sus ojos, la que llamó mi atención. Un absoluto silencio envolvió aquel instante que jamás podré olvidar, pues se paró el tiempo mientras la veía pasear por aquel parque, donde la flor más linda era ella.
Era una visión adorable, que deseaba se quedara grabada en mi retina para nunca olvidarla. Su cuerpo acompasaba los movimientos a cada paso, con una sutileza y encanto, que provocaba el mirarla sin pestañear y porque no decirlo.., también disfrutarla mientras durara.
Sus curvas, ceñidas en la ropa que tan elegantemente vestía, rendían culto a la belleza en su máxima expresión y sacudían los sentidos en toda su extensión, con ese leve contorneo que solo una mujer sabe como provocar.
Nada en ella se podía dejar de admirar, pues su encanto era tal, que no hubo ojos que no la quisieran mirar, tanto fémina como galán.
Hasta el lugar donde yo estaba, se disponía a llegar…, Y mientras se cercioraba de que la observaba, se acercó y cogiendo mi mano me dijo: Hola mi amor! a lo que yo respondí: Hola mi vida, te esperaba.
Javi A.
Entrégame aquello que guardas tan celosamente en tus sueños y haré de ello tu más bello recuerdo.
Javi A.
No importaba el frío, ni siquiera que aún estuviera amaneciendo, ni que las luces de la noche iluminarán todavía las sombras por donde mis pasos caminaban.
Despertarse temprano, más de lo habitual para hacer realidad ilusiones o sueños, era algo que me hacía disfrutar de la vida y del amor que sentía por ella.
Locuras como estas son las que dan sentido a un sentimiento y fortalece el deseo de permanecer a su lado sin importar nada más.
Tan solo imaginar ese momento y sus gestos, su mirada o la ilusión por el hecho en sí de que alguien te demuestre que ese amor es sincero.
No era fácil el proyecto en cuestión.
Más que por la dificultad por la época en que estábamos.
Pero si algo me demostró la vida, es que quien quiere… puede!
Y yo lo iba a conseguir…, no importaba como, pero lo conseguiría!.
Anduve por calles oscuras, callejones y plazas, todas en silencio por la hora temprana. Apenas se escuchaba el aire que traía el frío de la mañana y buscaba sin descanso un milagro de la naturaleza que se antojaba imposible.
Pero cuando ya perdía la esperanza y mi locura de amor se desvanecía entre las primeras luces del alba, apareció delante de mí aquella rosa roja encaramada entre una maraña de ramas y vegetación.
Estaba en una pared detrás de una reja, que si bien no tenía cartel alguno, era obvio que se trataba de una propiedad privada. Pero eso no iba a pararme, aceptaría el riesgo con gusto solo pensando que la recompensa valdría la pena.
Así que observando que nadie hubiera por los alrededores y rezando para que no apareciera un perro que me truncara el intento, salté con rapidez aquella reja que me separaba de la ansiada flor y con delicadeza la corté, volviendo rápido a salir de allí.
Eso sí!, con un tembleque en las piernas digno de la hazaña realizada.
Con la adrenalina aún paseando por mi cuerpo, atravesé de nuevo calles y plazas hasta llegar al lugar donde la dejaría reposar, esperando que llegara a quién iba destinada.
Y con aquella preciosa sonrisa dibujada en su rostro, la recogiera y la guardara como otras tantas, en aquel libro que en secreto guardaba.
Sabía que sería la primera en llegar y al abrir la persiana de aquel negocio, la encontraría junto la nota que traía escrita de casa y que decía apenas unas palabras que solo ella entendería : «Que no se te olvide nunca…»
Javi A

En un mar de algodón se mecen los sueños donde navego cada madrugada. Sus olas son el suave lamento de tu ausencia y me arrastran lentamente junto con la marea, hacia el lugar donde se esconde el sentir que nace de tu mirada.
Javi A.
Dibujaré estrellas cada noche en cada uno de tus pensamientos.
Inventaré en tu cuerpo todo un universo con mis dedos.
Tu espalda será el cielo por donde flotarán mis besos.
Y la luna será testigo de la unión de mis sueños con tus sueños.
Javi A.

No puedo juzgar al amor, a ese sentimiento que alcanza sin apenas nada, incluso con lo simple de una mirada, la proeza de unir a dos seres en un mundo de relax y de calma.
Un mundo pleno de sueños y quimeras, que a medida que va pasando el tiempo se transforman en verdades y arrastra hacia el olvido tus penas.
No debo obviar el valor que se supone tiene, cuando es capaz de cambiar tantas vidas, sin utilizar en ningún momento la fuerza. Con el poder que le ofrece el sentimiento, le sobra para colarse muy dentro y plantar allí todo aquello que buscamos con ahínco en el umbral de los sueños.
No tengo derecho a dudar de sus leyes, aquellas que dicta el corazón, cuando por un capricho del destino se abre a la razón y todo se convierte en locura, en un sinfín de instantes jamás soñados, que dejan obsoleta a tu cordura.
Se nutre de tus miedos, de tus sentidos, de todo aquello que te enseñaron o aprendiste y que sin embargo, llegado el momento, te vale de poco o de nada, pues borra de un plumazo todo lo que para ti era coherente, dejando vacío el subconsciente para llenarlo de algo tan nuevo…, que a partir de entonces toda tu vida es diferente.
Pero de algún modo me voy a dar el placer de poner en duda todo ello, a pesar de ser tan veraz su razonamiento, ya que de nada me sirve asentir a su verdad y sentirme de amor colmado…, si se va muriendo día a día el tiempo y no puedo tenerte a mi lado.
Javi A.