El alma ama

Amar un dia, no significa olvidar el resto,
deleitar los sentimientos con palabras,
ofreciendo con ellas alimentar los sueños,
no son nada si se pierden al momento.

Creer que el amor se gana en un intento,
sin luchar hasta el fin, dejandote sin aliento.
es como albergar dentro de tu corazon,
el final de un cuento, sin conocer el resto.

Dejar sin sentido al tiempo, colocando huecos,
que vacios de todo, se llenan de nada,
solo ahuyentan de la vida la esperanza,
colocando en su lugar a fuego, la desconfianza.

Toma de ti lo que alimenta cada dia tu alma,
y negocia al corazon con ternura su falta,
para alcanzar la sensacion errante,
que tumbara los miedos y alzara la calma.

                                         Javi A

Seguir luchando

Han pasado los días, han pasado los años… y entre delicadas palabras nos fuimos enamorando, nos fuimos forjando, endureciendo este deseo como el metal más preciado y moldeando este sentimiento que nos tiene extasiados.
Descubrimos placeres en la suavidad de un sueño, que jamás podríamos haber imaginado, procurando guardarlos delicadamente en el interior de nuestra mente como el secreto mejor custodiado y defenderlo celosamente ante cualquiera que quisiera ultrajarlo.
Creamos un mundo donde ir construyendo el futuro, aquel por los dos tan soñado y pusimos los cimientos que sustentaran lo hasta entonces creado, trabajando cada minuto por fortalecerlo y aumentarlo, levantando sus paredes para que nada pudiera dañarnos.
Recojimos los frutos, cuando del todo maduraron y decidimos entre anhelos seguir cosechando, seguir regando y sin descanso luchando, hasta alcanzar todo por lo que cada noche, entre suspiros y sonrisas planeamos.
Fundemos un lugar para ir manteniendo este amor, que del todo nos tiene hechizados y vayamos allí a recoger del futuro lo que nos tenga preparado, sin pensar en nada más que aquello que nos ha creado nos espera para decirnos… hasta aquí habéis llegado! Ahora seguid caminando y no miréis atrás, porque estando juntos… podréis lógralo!!

Javi A

Eres

Eres luz en la negra oscuridad,
suspiro que en las noches amargas,
se crea y de emoción me hace temblar,
cuando te imagino entre sueños llegar.

Eres el alimento de mi despertar,
en lo tibio de un amanecer dorado,
que cubre las sábanas de mi lecho,
abriendome los ojos a una dulce verdad.

Eres pluma que acaricia mi cuerpo,
abrazando mis paseos con ternura,
haciendome olvidar desde mi soledad,
el amargo momento de serenidad.

Eres reflexión que se entrega afable,
para conquistar los pensamientos,
ahondando en el insufrible razonamiento,
de un amor que desvanece el tiempo.

                                         Javi A

Una realidad

Una tarde como otra cualquiera, en la que la soledad era su fiel compañera, como casi siempre. El sol brillaba en lo más alto de aquel cielo azul, que ya de por si hacia especial aquel día; lo que no imaginaba ni en lo más profundo de su ser, era lo que el destino le deparaba.
Con paso firme y sin dudas, dirigía sus pasos hacía el camino que tantas veces le acompaño en sus momentos más solitarios, donde la naturaleza se abría sobre él, como su corazón lo hacía por ella; simplemente era un pensamiento, algo que como tantas cosas en su vida deseaba, pero su mente no evitaba imaginar en aquel camino, la figura de la mujer, que sin duda llenaba plenamente su corazón de amor y alegría.
Sus ojos buscaban sin cesar en lo más hondo, en cada recodo, en cada curva y mientras sus pasos dirigían su mente y su cuerpo hacía aquella frondosa alameda, levanto la vista, rescatando del verde del paisaje colores que no formaban parte de él, aunque tan lejos aún, que no sabía distinguir si de ella se trataba; aceleró el paso todo lo que pudo dentro de su nerviosismo, pues la curva hacía ya desaparecer la forma que a él se le antojaba fuera la de la mujer que tanto deseaba ver. Poco a poco, con la vista fijada en el fondo, pudo al fin distinguir, entre detalles de su ropa, sus formas al caminar y esa magia que solo ella tiene, a la persona que él más amaba y deseaba tener a su lado en aquellos momentos; sin mediar palabra encaminó sus pasos hacía ella, que por aquel entonces y mirando hacia atrás, también se había percatado de su presencia…, y poco a poco la distancia entre ellos se fue recortando, hasta que al fin se tuvieron uno frente al otro.
Los dos sabían que aquello era lo que deseaban hacia ya mucho tiempo y no importaba si estaba bien o mal, era otro regalo que la vida les brindaba y no estaban dispuestos a rechazarlo. Con algo de ingenuidad en sus miradas y vergüenza en sus palabras, comenzaron a caminar uno al lado del otro, sin más presencia que la naturaleza, acompañándoles en otro de esos sueños que se estaban convirtiendo en realidad.
Eligieron al azar entre la maraña de caminos, decidieron que el destino les guiara por aquellos parajes donde la belleza, aquel día se ponía de gala solo para ellos. Paso a paso, disfrutando de aromas y colores que la naturaleza disponía, llegaron a un lugar, en verdad podría haber sido otro cualquiera, en el que él, le pidió a ella que cerrara los ojos, para deleitarse con los sonidos que las aves del entorno, melodiosamente mezclaban con el movimiento de las hojas mecidas por el viento; y así lo hizo, no sin antes desconfiar a través de su mirada de las verdaderas intenciones de aquella petición, bonita y extraña a la vez. Sin duda que era la falta de experiencias como aquella, lo que hizo por un instante sembrar la duda en ella, aún así, cerró sus bellos ojos iluminados por tibios rayos de sol, que a través de las hojas se colaban, y por unos instantes, tanto él como ella disfrutaron de algo que muy pocas personas sabrían valorar en toda su inmensidad.
Con una leve sonrisa, por aquella preciada experiencia, prosiguieron camino, buscando más sensaciones que luego a solas pudieran recordar. Sin saber de dónde ni cómo, en un instante de aquel bonito paseo, él, sacó el valor necesario para ofrecerle su mano como si de algo normal se tratara, sin pensar en ningún momento que pudiera rechazarla, y ella se la entregó, a pesar de saber los dos que aquello podía no ser lo más prudente.
El tacto de sus manos juntas, fundiéndose en caricias con sus dedos, hacías que sus pensamientos les traicionaran, dejándoles ver que aquello que les estaba ocurriendo, no era otra cosa que lo que ya tenían, la seguridad de un amor y la certeza del cariño que el uno sentía por el otro.
Eran momentos que solo ellos podían describir en su interior, nadie jamás llegaría a comprender todo el sentimiento que pudieron transmitirse en tan solo unos minutos, a través de sus miradas, sus palabras, y aquellas pequeñas caricias inocentes que sus manos prodigaban sin descanso.
Apartándose un poco del camino principal, para evitar miradas indiscretas y compañía no deseada, se encaminaron por un sendero algo más frondoso que los demás, que escondería todo lo que a sus corazones les quedaba aún por expresar. Parecía mentira que todo aquello estuviera ocurriendo, el sol aparecía entre los árboles en forma de rayos, iluminando parte del camino, las flores asomaban por cada recodo, en cada árbol por el cual pasaban mientras caminaban, las mariposas expresaban su alegría y como si de un juego se tratara, revoloteaban a su alrededor sin aparentemente importarles su presencia; algo tan bello no podía ser casualidad, se deberían juntar muchos factores para que algo así ocurriera en sus vidas, y sin embargo estaba pasando. Sus manos cada vez tenían menos miedo de sus cuerpos, y rodeaban sus cinturas con ellas, dándose el calor que necesitaban para disfrutar de aquellos maravillosos instantes.
A cada momento paraban su paso para regocijarse con detalles que la naturaleza les proporcionaba, los pájaros seguían cantando, poniendo la melodía a aquella tarde, que los dos esperaban, como si de un milagro se tratara, que nunca acabara.
De vuelta ya por el mismo camino, sus voces sonaban suaves entre tanta armonía, sus deseos cada vez eran mayores, pero entendían que no podía ser, que así no lo deseaba ninguno de los dos, que si algún día ocurría algo de verdad, tendría que ser aún más sincero, bonito y libre de lo que ya estaba ocurriendo; a pesar de todo, ni ellos mismos, de vez en cuando podían evitar rodearse con sus brazos y sentir sus cuerpos pegados el uno al otro; abrazos llenos de respeto y ternura a través de sus caricias, que ni el silencio de la tarde podía deshacer.
En un momento, en que las miradas de los dos paseaban por toda aquella belleza que tenían delante, él no pudo reprimir el impulso de rodearla con sus brazos desde atrás, por la cintura; el deseo, amor y cariño podían más que el miedo al rechazo, sin embargo ella acogió con agrado y ternura aquel movimiento y de nuevo sintieron sus cuerpos a través de la ropa deseosos uno del otro, al instante y desde lo más profundo de su corazón, las manos de él apartaron con delicadeza la melena que cubría su precioso cuello, y apoyó sus labios en él, en un beso que apenas duro unos instantes, pero que hizo recorrer por todo su cuerpo una sensación que jamás antes había sentido, como si una descarga atravesara cada una de los poros de su piel, dejando en el, restos del amor que dentro de ella anidaba.
El tiempo irremediablemente se comía los minutos en el reloj, y los dos sabían que aquello debía acabar; a cada paso que daban, el instante de separarse se acercaba y por eso seguían disfrutando uno del otro, como si aquello que estaba ocurriendo esa tarde, fuera algo que jamás se volvería a repetir.
Lo último que se pudo escuchar antes de separarse, fue la voz de ella diciendo: “Ahora debemos regresar a la realidad”. Pero…, sabían ninguno de los dos cuál era la realidad?.
Los dos estaban convencidos que había valido la pena, que nunca se arrepentirían y que siempre recordarían aquella tarde de primavera, que por primera vez, les unió en un tranquilo paseo por su amor. 

                                                  Javi A

Estrellas

Aquella mañana desperté!
Confuso, dolido y con esperanza…,
como un niño a la almohada me abracé,
La tenue luz de la mañana
inundaba de tristeza mi habitación,
reflejando sobre las sábanas,
miles de puntos, que brillaban como estrellas,
desprendidas del cielo la noche pasada.
Y la amarga verdad,
me enseño la realidad de aquel amanecer…,
que no solo mis ojos lloraban,
viendo a mis lágrimas nacer,
y como cascada de un río,
sobre mi almohada llegaban…, para perecer.
También, en aquella amarga noche pude ver,
que un corazón destrozado,
incapaz de comprender,
llora y estalla en mil pedazos
cubriendo todo mi ser…,
de brillantes puntos cristalizados,
que con estrellas confundí,
hasta que al fin comprendí…,
que era mi amor el que se hallaba,
expandido sobre la cama.

                     Javi A

Siento!

Siento amor dentro de mí,
que no puedo controlar,
siento…, que tú lo sientes también,
siento una gran impotencia
ante tus sentimientos y…,
siento que te pierdo,
que por evitarlo nada puedo hacer;
todo lo que siento, mi amor…,
es que lo siento.

Siento no haber sido,
el que tu querías que fuese,
siento no haber sabido dar,
lo que me dieron a mi,
siento haber sido egoísta,
y no haberte sabido entender;
pero si hay algo que de verdad siento…,
es no haber sentido como tu sentiste.

Siento que te alejas de mi,
y cada centímetro de amor
que nos separa,
cada centímetro de amor
que perdemos,
hace que algo muera dentro de mi.

Siento que lo siento mi amor,
y si tu sientes algo por mi todavía,
déjame darte lo que siento,
por que de corazón, mi amor…,
lo siento 

                                     Javi A

El despertar de los sueños

Sigo con los ojos cerrados, pero noto que mi mente ya despertó, pues siento la luz que trae un nuevo día, iluminando la oscuridad.
Los abro lentamente, sin moverme, cerciorándome un día más de que los sueños si se hacen realidad, pues ahí está ella! a mi lado, apenas a unos centímetros, durmiendo aún sin percatarse de que mis ojos la observan. Dios…! Es tan bonita! que no me muevo para así seguir disfrutándola, aunque sea solo con la mirada.
Me vienen a la memoria, mientras sigo sin apartar mis ojos de su rostro, recuerdos de cuando aún despertaba con la soledad como única compañera y pensando en ella. Recuerdos de mis primeros días a su lado intentando conquistarla, haciendo de cada momento con ella algo tan especial, que lograra que me extrañara cuando conmigo no estuviera. Era tan fácil ser feliz en su compañía, que quise que ella fuera igual de feliz en la mía y me volqué en la ardua tarea de conseguirlo, dando todo aquello que en mi corazón tenía.
No hubo nada que por ella no hiciera, dejándome el alma cada día para que de mí se prendiera…, la escuchaba atentamente con la paciencia de quién deseaba navegar por su mente, para conocerla, entenderla y así poder amarla tiernamente.
La respetaba en sus momentos y en sus tiempos, no la quería prisionera de mi alma sino compañera en la batalla, para alcanzar a vencerla sin dejar heridas que más adelante sangraran.
No puedo evitar dibujar una sonrisa en mis ojos al mirarla, serena y apacible en su sueño, mientras el sol, atravesando los cristales de la ventana, acaricia su piel dulcemente, desprendiendo un aroma de su cuerpo que penetra hasta lo más hondo de mi ser. 
Me quedaría así eternamente…, ensimismado en su cuerpo, embobado en sus labios, recordando aquel primer beso cuando los miro y lo que sentí al rozarlos por primera vez. Son un cúmulo tal de sensaciones las que llegan en un momento que apenas puedo evitar que una lágrima furtiva se desprenda de mis ojos y recorra mi mejilla, porque la amo tanto que no podría entender ya mi vida sin ella.
Dejaré de mirarla!! porque es demasiado ya lo que siento para no compartirlo y deseo despertarla de su sueño con un dulce beso, dejando que los sentidos hagan el resto y su cuerpo se funda con mi cuerpo, amándonos en silencio, en esta mañana donde una vez más…, desperté creyendo en los sueños!!

                                             Javi A

Sienteme

Si me sientes…, como yo a ti,
como aquella noche en que te soñé,,
y a tu cuerpo regale todos mis sentidos;
como el momento en que te bese…,
y tus labios se fundieron con los míos.

Si me sientes…, como yo a ti,
como mis caricias al rozar tu piel,
y temblando de emoción, mi amor te ofrecí;
como cuando al probarte, me supiste a miel,
y en tus ojos, el deseo y la pasión intuí.

Si me sientes…, como yo a ti,
como el calor que recibí al tenerte,
y al estallar de ternura dentro de ti;
como al reflejarme en tu mirada resplandeciente,
y sentir tu amor en ella, dichoso me sentí.

Si me sientes…, como yo a ti,
si me sientes, vida mía…, como yo a ti,
házmelo saber y amémonos sin miedo,
por que hacerte feliz de por vida,
será mi consuelo.

                               Javi A

Puede que mis palabras envejezcan con el tiempo, que se tornen añejas al paso del viento.
Mas no ha de importarme tal evento, pues sé que al leerlas alguien por vez primera, las tornará frescas de nuevo.

                      Javi A

Ella

Como aquel sueño
que vivia siempre dentro de mi corazón,
como aquel sentimiento
que a mi lado siempre caminaba,
buscando entre esperanzas un amor verdadeo
sin poder encontrarlo…hasta hoy.

Cuantos caminos por la vida recorriendo
sin pensar que existiera alguien como ella.

Ella…, que lleva dentro todo aquello
que yo siempre añoraba.
Ella…, que es mi sueño y mi morada
en donde deseo plantar mi amor.

Como podría evitar el pensar
que este amor que se antoja irreal,
el que ella me da
es sincero y de verdad.

Acabó por fin mi soledad,
ya no tendré que buscar más razones
para abandonar mi libertad,
pues ella es…, el aire de mis pulmones.

Ella…, que lleva dentro todo aquello
que yo siempre añoraba.
Ella…, que es mi sueño y mi morada
en donde deseo plantar mi amor,
Ella es mi vida, ella es toda mi razón.

                                    Javi A