Hoy quiero viajar lejos de aquí, lejos del mundanal ruido de la ciudad y de sus gentes, de los aviones pasando por encima de mi cabeza cada cierto tiempo y de la lluvia que ennegrece mis días, haciéndolos noches perpetuas en mi corazón.
Quiero tumbarme relajado en el sofá y apagar la luz, encender esa lámpara que tiñe las paredes de un sensitivo relax y deja un ambiente cálido en el salón, apoyar todo ello con ese aroma a canela, que desprende aquel gastado quemador que yacía olvidado en un cajón.
Me falta un detalle, la música. Eso lo tengo fácil, solo tengo que dejar mi blog abierto y esparcir suavemente por el aire esa melodía que te transporta a mundos irreales y llenos de fantasías cuando cierro los ojos.
Pues casi lo tengo todo, solo falta mi predisposición y el tiempo, eso de lo que casi siempre andamos faltos y que de vez en cuando deberíamos hacer acopio para nosotros mismos.
Así que me dejare caer y simplemente se cerraran mis parpados, abriré mi mente y comprare el billete para volar muy…, muy lejos! dándome el placer de aterrizar donde me plazca y visitar sin prisa ninguna, a quien… y lo que desee.
Entrare de lleno en un tour por la travesía que me ha llevado hasta este instante en mi vida, recuperare situaciones irrepetibles, las disfrutare con sus diferentes aromas y con todos los sentidos puestos para saborearlos de nuevo. Me encontrare con toda aquella gente que supuso algo importante en mi deambular y les saludare para regocijarme con ellos de todo lo que juntos vivimos, los buenos y malos momentos.
Sera un caminar pausado y templado, para no dejar nada atrás, mientras me embarga la ansiedad de sentir el recuerdo con tanta intensidad, pues muchos fueron los senderos, rutas y trayectos, muchas las personas y lo sentimientos contrapuestos, que rindieron homenaje a cada paso dado y por los que hoy paseo.
Pasa el tiempo como muerto, sin constancia del mismo en mi cuerpo, y comienzo a guardar todo aquello por lo cual viví en un baúl de mi memoria. Despacito y con calma ordeno su interior con celo. Cuando lo tengo ya repleto y mi sosiego satisfecho, solo me queda cerrar con llave dicho objeto y darme la vuelta sin miedo, para abandonar de mi sentir el recuerdo, dejando atrás un ciclo y mirar de frente una vida que diviso ya a lo lejos.
Pongo mis pies a caminar sin volver la vista atrás, proponiendo al horizonte mi penar, con la ilusión de que allí donde la vista se pierde, te voy a encontrar.
Y entre melodías meciendo mis sueños con aroma a canela, y la tibia luz templando los vientos, me abandono sin dudar en los brazos de Morfeo.
Javi A