Tributo

Un viejo farol, alumbrando el olvido
se obceca en tildar, la pisada caida
Con su halo de luz, ilumina el sentido
que dejaron las huellas, al pasar de la vida.

Borrando destinos, se encuentra aquel banco
donde tantos momentos, dejaron su impronta
de senderos perdidos y favor flaco
con sabor a recuerdo, de amarga derrota.

El columpio oxidado…, que baila el aire sin pena
y en su empeño no ceja, de tornar recordado
hipnotiza con su danza, al reloj de arena
que marca la pauta, del futuro pecado.

Y vuelve el invierno…, a cubrir con su manto blanco
al viejo parque, de tanta vida cansado
que apoyando sus sueños en el borde del tranco
espera sin miedo…, el final del pasado.

                                     Javi A

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