Entregados

Voy a recoger mil palabras del viento que guardan el sabor de todo aquello que siento, para susurrartelas al oído mientras acaricio tu cuerpo, envolviendo con ellas sentidos que ericen tu bello y allá donde nace el deseo, las guardes con el mismo cariño que llegan los sueños.
No te privaré, mi amor, de mis labios y mis besos paseando libres cual brisa del mar por tu piel, mientras borro de ella con inusitada ternura el desconsuelo, escribiendo en su lugar trazos de alegría de tanto amor que llevo aquí dentro.
Buscaré con dulzura donde nadie antes busco, poniendo en ello todo mi empeño, para alcanzar el placer sublime de inventarte de nuevo y llevarte a un mundo donde arde la pasión…, donde no existe el miedo y manda el corazón.
Y será ahí mismo, en lo profundo de esta sinrazón, donde esquivaremos al destino que jugó sin consideración, a escondernos entre las sombras sin darnos opción, esperando que algún día pudiera salir el sol e iluminar la senda que nos llevara a los dos, a encontrarnos en la vida y dar luz a este desazón.
Recogerás de cada suspiro aquello que reviva tu ilusión, entregada sin temor al sublime acto del amor, poniendo en cada momento el alma si surgiera la ocasión y fundiéndote con mi cuerpo…, lograr alcanzar ese instante donde se pierde la razón.
Entregaremos a los sueños parte de lo que nos regaló, dejando a la ternura actuar sin piedad sobre el manto de cariño que buscaremos al calor…, al calor de nuestros deseos prohibidos, de caricias plenas de amor, de sentimientos que con mimo, arrancarán de nuestros sentidos cualquier atisbo de razón, entregándonos al sublime destino…, de amarnos sin compasión!.

                  Javi A

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