Acostado en mi cama me abandono entre pensamientos del todo inciertos. Mi cabeza apoyada en la almohada y la mirada perdida en la nada de un espacio vacío, recorren caminos donde las palabras no llegan y los sentidos, fluyen como lo harían los deseos si a mi vera estuvieras.
Pasó las horas perdido en mundos donde la imaginación aplasta a la razón, obligando a los sueños a creer de nuevo y a los sentimientos a aflorar entre los minutos olvidados, de un reloj que no comienza a caminar.
Las palabras mudas, que dibujan tu silueta en las sombras de una penumbra iluminada por la luz tenue de tu recuerdo, caen como las hojas en otoño…, lentamente!.
Paciente y sosegado es su vuelo, y dulce su caída al reposar entre silencios, en pergaminos blancos como la nieve, donde las huellas van dejando, entre las líneas que este amor latente con su melodía va arrullando, un sonido ausente y doliente que en tu corazón quedará grabado, en el momento que a tus oídos lleguen y este sentimiento, con un suave balanceo se acurruque a tu lado.
Javi A.