Era aquella mirada que se desprendía de sus ojos, la que llamó mi atención. Un absoluto silencio envolvió aquel instante que jamás podré olvidar, pues se paró el tiempo mientras la veía pasear por aquel parque, donde la flor más linda era ella.
Era una visión adorable, que deseaba se quedara grabada en mi retina para nunca olvidarla. Su cuerpo acompasaba los movimientos a cada paso, con una sutileza y encanto, que provocaba el mirarla sin pestañear y porque no decirlo.., también disfrutarla mientras durara.
Sus curvas, ceñidas en la ropa que tan elegantemente vestía, rendían culto a la belleza en su máxima expresión y sacudían los sentidos en toda su extensión, con ese leve contorneo que solo una mujer sabe como provocar.
Nada en ella se podía dejar de admirar, pues su encanto era tal, que no hubo ojos que no la quisieran mirar, tanto fémina como galán.
Hasta el lugar donde yo estaba, se disponía a llegar…, Y mientras se cercioraba de que la observaba, se acercó y cogiendo mi mano me dijo: Hola mi amor! a lo que yo respondí: Hola mi vida, te esperaba.

                                                Javi A.

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