Suavemente te recojo entre mis brazos, te seduzco la mente con mis manos, que a tu cuerpo se pegan y no dejan de acariciarlo.
Te siento tan cerca, que mis labios besarte quisieran, al menos acercarse a ellos y rozarlos. Me armo de valor y lo hago! No pude evitarlo.
La melodía de fondo guía nuestros pasos, los movimientos acompasados que desatan la pasión entre ambos. Y nos dejamos llevar por entero, balanceando y meciendo al deseo, en esta singular provocación…, la que sentimos al escuchar una canción.
Javi A.