Hay una línea muy delgada, que no cualquiera puede traspasar. Aquella donde la imaginación se transforma en sentidos llenos de pasión, donde una caricia se siente, como el sutil roce de un suspiro cuando la piel se estremece. Donde un leve toque de tus labios, en deseo se convierte y entra con la fuerza de un torrente, hasta el fondo de tu mente.
Ilógica cordura, cuando al cerrar los ojos la nada se llena de ti y te encuentro entre mis sabanas dispuesta para mí, descubriendo entre sus pliegues la suavidad de tu piel y el aroma a deseo que me hace enloquecer.
Entonces me dejo llevar sin medida, al dulce momento donde te hago mía, entrando en tu cuerpo entre besos y caricias, que nos llevan a un extasis que jamás pensé que existiría, dejando un regusto amargo sobre mi almohada, cuando al abrir los ojos…, solo me encuentro y de ti no queda nada.
Javi A.