Entretener a la vida no es tarea fácil mientras vienes. En los días que inexorablemente se rinden al calendario, las horas se hacen inertes y en cada tic tac con el que el reloj me ofende, presiento que algo nuestro, en lo profundo de su eco se pierde.
Intento a duras penas sobreponerme de tantos amaneceres, donde la luz que ilumina cada rincón de mis desvelos, no palia el sufrimiento indecible que causa esta separación y se tambalea mi mundo como un castillo de naipes, ante tal desesperación.
Me enfrento con las palabras, en constantes batallas por entregarte mis miedos, mis sueños y hasta lo absurdo de un sentimiento, perdiendo en todas ellas pedazos de mi alma, que se adhieren sin remedio a cada renglón que clama a gritos tu presencia y se queda en burdos intentos por entregarte mi amor de un modo que no quiero, pues de un papel jamás sentirás sensaciones que llevo tan dentro.
Y así…, entre quimeras, soledades y deseos voy pasando el tiempo y siento que se me está yendo la vida en ello. Que se escapan por los poros de mis dedos tantos momentos, que pudiendo vivirlos apenas los sueño. Que de haberlos disfrutado, hoy serían bonitos recuerdos guardados en un corazón de ti hambriento y sin embargo cuando me paro y lo pienso, me doy cuenta de lo poco que cada mañana tengo al despertar en mi lecho, pues a mi lado tenerte quisiera, para mirarte a los ojos y susurrarte…, que eres tú mi vida entera.
Javi A.