Que más dará como llegamos a este momento. Lo que importa de verdad es que estamos aquí.
Siempre tuve esta fantasía contigo, cuando en mis noches de soledad llegabas a mi cama y volábamos juntos hasta donde no debíamos volar.
Imaginaba tu cuerpo semidesnudo de pie junto a la cama. Yo mismo té había seducido hasta hacerte temblar mientras te quitaba la ropa y te dejaba con unas braguitas y un sostén de pie junto a mi.
Te pedí vendarte los ojos nada más verte y te dije que confiarás en mi.
Sé que hasta este instante no te arrepientes de haberme dicho que si, porque lo que has sentido multiplica por mil cualquier deseo que tuvieras por mí.
Ahora te siento excitada, temblorosa, ardiendo poco a poco por dentro esperando más, mucho más!.
Me encanta colocarme a tu espalda y acercarme para escuchar tu agitada respiración mientras sientes mi pecho rozando tu espalda y algo en tus nalgas que que te hace estremecer.
No puedo saber qué piensas o imaginas, pero puedo hacerte soñar despierta y estoy dispuesto a conseguir sensaciones en ti que jamas has logrado sentir.
Me excita pararme a observar esas curvas y saber que son para mi. Me pervierte ese aroma que desprende tu cuerpo al subir de temperatura y adoro tocarte lentamente para provocar ese escalofrío que me invita a seguir.
Deseo que sigas a ciegas sintiendo como voy desnudándote, que cada caricia que roce tu piel vaya aumentando tu deseo por mí, que tu cuerpo se encienda apasionadamente hasta que no puedas controlarte y ardamos juntos hasta el amanecer
Javi A.