Y se dejan llevar por sus movimientos, envolviendo con las manos su cuerpo. Balanceándose al ritmo de los deseos que se van acumulando mientras se miran en silencio.
No se dejan tiempo para miedos, aprovechan cada segundo buceando en el fondo del deseo.
Se sienten muy dentro…, muy en la piel. En cada suspiro o gemido que se provocan en ese vaivén de dos cuerpos amándose.
En ese baile de provocaciones sin fin donde las manos tienen mucho que ver y los ojos son el reflejo de lo que ven.
Nada puede parar su pasión, nada desviar su atención!. Todo son jadeos y sudor, caricias húmedas y besos llenos de calor.
Todo es lujuria y perversión. Cariño y amor. Una mezcla de sensaciones que desembocan en los dos, acabando en un abrazo de silencio donde solo se escucha al corazón.
Javi A.