Tenía su cuerpo pegado al mío, los dos en el sofá apretujaditos debido al frío de este invierno que no parecía tener fin.
Me gustaba sentir sus piernas enredadas en las mías, de echo me encantaba que las tuviera así, porque me daba la oportunidad de colar mi mano por debajo de su pijama y de acariciarlas, a la vez que intentaba provocarla rozando con mis dedos entre ellas de forma accidental, o eso pretendía que creyera ella.
El caso es que funcionaba, porque se arrimaba más a mí y abría sus piernas invitándome a seguir acariciandola.
Era un excitante juego de seducción que nos provocaba a los dos debajo de aquella manta.
Sentía sus pechos apretarse contra mí cuerpo y como sus pezones endurecían a medida que mis dedos jugaban cada vez más cerca de sus braguitas. Era realmente una delicia sucumbir a esos encantos. Un placer sublime que elevaba el deseo entre los dos.
Mis caricias pasaban a ser más directas y ella lo notaba. Se dejaba querer!
Adoro su cuerpo excitado, su modo de jugar conmigo antes de regalarme el placer de sus más pervertidos deseos. Me encanta disfrutarla así…, tan niña y tan mujer a la vez!.

                Javi A.

Deja un comentario