Esa sensación que recorría mi cuerpo al observarla frente a mí no podré olvidarla jamás. Elevaba mi temperatura y revolucionaba mis sentidos.
Su modo de seducirme mientras poco a poco se desprendía de todas las prendas que cubrían su cuerpo…, era sublime!
Los movimientos de su cuerpo eran lentos y dulces, creados para provocar. El contorneo de sus caderas, absolutamente demoledor para mis ojos que la miraban fijamente sin pestañear…, no podía apartar la vista de ella!.
La excitación crecía por momentos en mi. Sus manos conocían su cuerpo y se acariciaban buscando darse placer, obligándome a mi a llegar al limite del deseo.
Me tenía en sus manos, sin duda!. Y lo sabía!.
Una sonrisa en sus labios la delataba a la vez que uno de sus dedos los acariciaban y se introducía en su boca para humedecerlo. Lo chupaba con su lengua con lascivia para bajarlo después lentamente por todo su cuerpo, paseándolo entre sus pechos, cruzando su vientre para dejarlo caer suavemente entre sus piernas y acariciarse, llevándome a mi al cielo en un instante.
Era un tormento realmente adorable!. Un deseo irrefrenable el que cruzaba mi cuerpo al verla…, pero no poderla tocar, solo hacía que la deseara más y más!.
Ver cómo se estaba dando placer ella misma, excitándose para volcar después todo esa pasión en mi y poder disfrutarla salvajemente, solo aumentaba mi deseo por sentir su piel pegada a la mía, por tener su cuerpo entre mis brazos, amarla como ella merece y saciarnos los dos hasta el límite, dejándonos hasta el último deseo tatuado en la mirada.
Javi A.