Una delicada brisa atravesaba su cuerpo de arriba abajo meciendo los suspiros que brotaban de su corazón. Eran aquellas manos descubriendo el mapa de su cuerpo, desgajando los caprichos que día a día se acumulaban en su interior…, las que sentía ardientes y suaves penetrando en su piel allá por donde pasaban!.
Sus labios parecían rodillos de placer que pintaban caricias en el lienzo que él iba imaginando a medida que se posaban dulcemente, dejando restos de deseo y de pasión, con la destreza de un artista que creaba su obra maestra y no escatimaba esfuerzos en hacerla realidad.
Apenas lograba abrir los ojos…, los sentidos estaban a flor de piel y deseaba poner cada uno de ellos en orden y en todo lo que la estaba regalando, pero era imposible ante la avalancha de sensaciones que llegaban desmontando cualquier intento por racionalizar todo aquello.
En cada movimiento que el sutilmente provocaba, en cada suspiro…, en cada caricia…, en cada beso…., llegaban espasmos a su cuerpo que convulsionaban su mente y tan solo podía relajarse un segundo a la espera del siguiente, con la certeza de que sería mejor que el anterior.
Nada podía parar ese torrente de sensaciones…, ni lo deseaba! Tan solo esperaba ese momento donde la culminación de ese juego la llevaría a alcanzar ese supremo instante donde explotaría de placer, para añadirlo a los recuerdos que aquel hombre estaba regalando a su vida y que jamás nada ni nadie podría ya borrar.
Javi A.