Acercándome a tus labios comienzo a sentir el calor que se desprende de tu cuerpo, me llegan sensaciones que me atraviesan el estomago como lanzas afiladas y me vuelvo prisionero de tus encantos.
Pero si me miras…, ay, si me miras!
Entonces pierdo la razón y soy esclavo de tus deseos, me dejo arrastrar por la tórrida pasión que nace de tu piel y busco el modo de penetrar en tus sentidos hasta sentirme parte de ti.
En ese instante, del cielo comienzan a caer estrellas y se abre el infierno entre las sábanas, se desboca la lujuria y se incendia el placer. Nada puede parar el delirio que brota entre los dos y preferimos arder en el fuego de nuestros suspiros, antes que frenar tanto amor.
Javi A