Necesitaba de sus manos, fuertes, masculinas, tiernas como sus sentimientos, necesitaba de sus suaves caricias en mi cuerpo para sentirme mujer de nuevo, las necesitaba hace tanto tiempo, que me cuesta creer a veces, que a día de hoy me haga sentir todo esto que siento.
Después de tanto sufrir, al fin tengo a quien ha sido capaz de despertar en mí el deseo y ese amor que jamás pensé existiera.
Apenas han bastado medía docena de encuentros desde aquel día que me lo presentaron, media docena de sueños hechos realidad en una vida que vivía muy alejada de ellos, pero desde que nuestras miradas se cruzaron, todo en mi mundo ha cambiado.
Le tengo aquí a mi lado, abrazándome con tanta ternura que por momentos me hace sentir escalofríos. Acabamos de hacer el amor y aún me tiemblan las piernas, intento relajarme mientras noto el calor de su cuerpo en el mío, pegados por el sudor y ardientes de deseo todavía, pero es casi imposible pues en mi mente está aún latente todo lo que he vivido en las últimas horas.
Su forma de amarme haciéndome sentir tan especial, su boca buscando cada parte de mi cuerpo hasta hacerme enloquecer, sus manos.., ufff!. Esas manos que saben llevarme a mundos desconocidos donde jamás había estado!
Todo con él es magia cuando me dejo llevar, sabe perfectamente guiarme hasta sacar de mi una lujuria que nunca me hubiera atrevido ni a pensar, pero lo hace con tal sutileza y naturalidad, que los momentos a su lado son eternos e inolvidables.
No me atrevo ni a moverme, porque no deseo que se aparte de mi lado, prefiero quedarme quieta, observando como me consiente y sus manos juegan delicadamente entre mis piernas provocando el deseo en mi…,otra vez.
Javi A