Delicada fragancia la que emana de tu piel cuando ardes en deseos, cubriendo con su aroma las sabanas de tu lecho, incitando con ello al amor y a los sueños, entregándote sin miedos al sutil anhelo de olvidarte del tiempo, mientras vuelcas tus instintos por las yemas de tus dedos.
Y palpita tu cuerpo al compás del movimiento, arrancando de tus adentros las ansiadas caricias que provocan esas notas que son nuestra melodía y suenan cada madrugada entre bambalinas, creando entre los dos esa dulce coreografía, que nos lleva a volar entre estrellas y poesía.

Javi A.

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