Soñé con este momento tantas veces, que jamás pensé que llegaría. Allí estábamos los dos, rodeados de un precioso paisaje que hacía de aquel instante algo maravilloso y que de seguro recordaría siempre.
Las sensaciones se intensifican a medida que escucho su voz, algo le ocurre a mi cuerpo que parece temblar desde dentro y no puedo controlarlo, la miro y me embeleso sin medida, dejándome llevar por la melodía de sus palabras.
Pasan los minutos y la conversación fluye, hablamos de esto, de aquello, no importa realmente de que, el simple echo de tenerla a mi lado hace que mi corazón acelere su ritmo e intento disimularlo, pero dudo que pueda.
Inevitablemente vamos acercándonos a medida que los gestos y las risas aparecen, estamos agusto y se nota, porque apenas somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, tan solo está ella y un vacío que la rodea, porque mis ojos no ven nada más.
Acerco mi mano a la suya esperando su reacción, quizás con la seguridad que me da esta confianza que hemos creado y a pesar del miedo que encoge mi estómago, no dudo. Apenas el roce de sus dedos con los míos me causan un leve escalofrío que recorre de arriba abajo mi cuerpo y eriza la piel. Ufff!!!
No dejamos de hablar mientras ella responde a mi gesto y entrelaza sus dedos en los míos, apenas una tímida sonrisa aparece en el rostro de los dos y una sensación de tranquilidad y sosiego se apodera del momento.
Quizás fuera un sueño y si es así no desearía despertar jamás, porque su sola presencia hace que mi vida tenga sentido y vivir instantes como este llenan todo aquello que siempre deseé. Porque no es su sonrisa, ni sus ojos, tampoco esa mirada que me tiene hechizado, no es el roce de su piel que consigue estremecerme y desearla, ni ese cuerpo que desde la primera vez que la vi me hace enloquecer…, es simplemente ese conjunto de todo lo que es y qué hace que solo piense que es…,ELLA!
Javi A.