Una mirada furtiva bastó para sentir esa atracción irrefrenable y un escalofrío por todo su cuerpo la terminó de seducir. Que era aquello que no podía controlar?.., quizás fue el aroma que dejó al pasar a su lado o esa mirada penetrante y algo desvergonzada con la que le miró al cruzarse. El caso es que entre sus piernas algo ardía que le provocaba latidos incesantes e instintivamente necesitaba apretarlas para paliar un poco ese efecto y no ser demasiado obvia ante sus ojos. Tampoco deseaba que se diera cuenta de todo lo que estaba sintiendo…, o si??
No podía apartar la mirada de él y se dio cuenta que era recíproca, que a pesar de su intento por disimularlo el también la miraba, apartando la vista para no coincidir.
Su imaginación se desbordaba y la llevaba a estar entre sus brazos, enredada en su cuerpo, perdida en sus labios, sumida en la pasión ardiente de sentirlo dentro y dejarse llevar como nunca antes lo había hecho con nadie.
Apenas fueron minutos, pero de una intensidad tan grande, que al llegar a su cama aquella noche aún tenía el sabor en su boca y el olor de aquel hombre la envolvía en un dulce deseo que llenó el espacio vacío que habitaba entre sus sabanas y solo se pudo escuchar un leve gemido antes de cerrar los ojos para buscarlo en sus sueños.

Javi A.

Deja un comentario