Se dejo llevar por las fantasias mas eróticas sin pensar en nada más que en el placer de sentir. Confio en él sin dudarlo, dejando a su cuerpo hablar en el silencio de los supiros que brotaban de cada movimiento que llegaba a su piel.
Un sin fin de sensaciones que jamás creyó experimentar inundaban todo su ser, caricias frias que se tornaban ardientes por momentos encendian su deseo quemando sus entrañas. No podia creer todo aquello que vivia, no podía asimilarlo todo de golpe, pero no quería que terminara nunca, porque ese hombre estaba haciendo de ella una mujer plena y llena de deseos.
No supo cuanto tiempo pasó, perdió la noción del tiempo apenas comenzó a regalarle aquellas caricias y solo disfrutó de cada instante sin pensar en nada más. Lo cierto es que si le dió tiempo a pensar, deseaba que terminara de encender su cuerpo de ese modo tan sensual, solo para sentirlo otra vez dentro de ella y que durante toda la noche le apagara sus fuegos internos sacando todos sus demonios del único modo que él sabía hacerlo.

                                      Javi A.

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