Se sintieron sin tocarse, no les hizo falta ni siquiera verse, tan solo un suspiro fue suficiente junto con su deseo contenido, para encender la pasión. 
Como creer que apenas unas palabras fueran el detonante de tan tórridos encuentros, que apenas unas sutiles provocaciones desencadenarían un sinfín de sensaciones, desembocando en aquellos encuentros sexuales donde sus cuerpos ardían al compás de las palabras, de los gemidos, de las más increíbles fantasías, las cuales satisfacían por completo sus más oscuros deseos y el placer sucumbía día tras día a todo aquello.
No había tregua! de sus manos surgían las caricias, de sus bocas la lujuria, de entre sus piernas el ardiente deseo que saciaban con sus lenguas, con sus labios, con sus dedos, jugando a excitarse los cuerpos hasta fundirse entre ellos y se encontraban al final, sexo con sexo desbocados en un incontrolable vaivén donde alcanzaban aquel tan ansiado momento, en que explotando al unísono descubrían el orgasmo más intenso.

Javi A.

Deja un comentario