Entre la bruma de la mañana, se me pierden los instintos, calculando los pesares de este invierno frio. Cuento los latidos que resuenan en mi almohada, esperando aquel que traiga a mi mente la calma.
Las arrugas de mis sábanas son montañas que en mis sueños se elevan, tapándome las vistas que a mi lado quisiera y camino sin sentido por caminos inciertos, buscando entre las sombras, lo que de corazón anhelo.
Son momentos que desearía evitar, mientras se acumula esta ansiedad en mi pecho, la cual se calma cuando cerrando los ojos te invento y te siento entre mis brazos entregandote este amor, que traspasa la piel y nos funde a los dos, en deseos incontenibles de una ardiente pasión, sintiendo a mi lado tu olor y el placer de tus caricias que me anulan la razón.
Tan solo mis pensamientos, son el fiel reflejo de tu figura entre tanta soledad e invaden la penumbra que me atrapa al despertar, dando la luz necesaria al rincón de mi pesar, para ver con nítida claridad que en tus ojos me quiero recostar y abrazar de tu mirada el reflejo de este amar, que nos tiene presos de una lucha que no encuentra final.
Javi A.