Se me esconden las palabras en la oscuridad de una aparente calma, dejándome a ciegas mientras las busco palpando la nada y corre raudo el tiempo, mientras observo como se aleja desde mi cama. Se me caen de las manos las letras, escapándose de entre los dedos sin remedio, dejando seca la tinta que empapaba el papel con mis sentimientos.
Apenas las puedo sujetar mientras se derraman por debajo de unas lagrimas, que llegando al suelo, las diluyen hasta hacerlas desaparecer, borrando cualquier rastro de los recuerdos.
Que puedo hacer entonces? si me siento vacío y hueco, huérfano de sueños y locuras que eran mi sustento para la cordura. Apenas logro encadenar con ellas, el eco de una voz lejana, que susurrando aún tiernamente, con su lamento me llama, mientras camino despacio y sin mirar atrás, en dirección contraria.

Javi A.

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