Sentada frente a la ventana, un silencio la cubria de calma, su mirada hacia el cielo miraba, perdiendose en el infinito, buscandose en la nada. De los sueños vivia, como una barca a la mar anclada, y entre ola y ola, meciendose estaba, suspirando por sus ojos, que la tienen enamorada.
Javi A.