Sumida en la profundidad de los sueños, encuentras el lugar hacia dónde guiar tus pasos.
Te abalanzas sobre él sin dudarlo, dejando la cordura a un lado.
Entregas al momento hasta el último aliento.
Te dejas llevar por el viento, sintiendo…, flotando…, exprimiendo cada segundo para después recordarlo.
Y así vivir otra vez esas sensaciones que solo encuentras cuando estás entre sus brazos.
Javi A