Gotas de rocío dulces como la miel, templadas por el calor que vive en su interior, anuncian el amanecer.
Se deslizan por su piel suaves como la seda, tersas como el satén.
Entregando la savia de todo ese amor a quien su belleza supo ver.
Que dulce placer si pudiera su néctar con mis dedos recoger.
Degustar la vida en todo esplendor sintiendo en mis labios el placer.
Javi A
