Sublime sensación la de tenerla en sus manos, tan bella y frágil como una pluma que por el viento se deja mecer y tan firme y robusta que pareciera nada la pudiera romper.
Sangraron sus dedos al rozar las espinas, brotando gotas de sangre que acariciaron su piel y en sus pétalos escribió con ella la historia de amor màs bella que nadie jamàs pudo leer.

                                          Javi A.

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