Apenas imperceptible para el oído, llegaba como susurro en el viento, un eco que se repetía constante mientras escuchaba el silencio.
A solas en medio de un vacío que llenaba el pensamiento, se escuchaba a gritos el sentir como un lamento, mientras la vista se perdía en un minusculo punto de este basto firmamento, donde el horizonte se abria para encerrarme sin remedio, en el oscuro agujero que se encuentra entre la soledad y el miedo.
El leve sonido que me inundaba por completo, alargaba los minutos como el que alarga un sueño, encontrando en las pausas un poco de respiro a tanto sufrimiento. Pero apenas eran segundos que engañaban a los vientos…, y lo sé porque eran ellos quien secaban de mis mejillas, las lágrimas que brotaban desde mis ojos huecos.
Javi A