Y se quedó observando una estrella sin sueños que pudiera alcanzar.
Atravesó el firmamento para rozar su luz e iluminar sus esperanzas, sin más deseo que sentir la caricia de su estela y avivar en su corazón la llama.
Y cerró los ojos para verla partir, surcar el universo y pedir aquel deseo que le diera razones para vivir.

                                  Javi A.

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