Si un día cualquiera, de esos en los que no haces nada, en los que tu vida se para, te encontraras mientras paseas por tus sueños con mi alma, acógela entre ellos y regálale el calor que le hace falta.
Cuida de ella mientras llego y aliméntala desde el alba con ese cariño que nace de tu mirada, no dejes que que se sienta asustada, mímala como si fuera un niño y se entregará a ti cada día, hasta que las estrellas del cielo se caigan.

                                                 Javi A.

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