Y se quedò allí quieto, observando la vida, deleitándose con cada mínimo detalle que fuera digno de disfrutar.
Son tan pocas las veces que a uno se le da la oportunidad, que no podía dejarla pasar y el pincel quiso dibujar con todo lujo de detalles, con matices que antes nunca pudo apreciar…, esa mirada que ya no podrá olvidar, por eso no quiere moverse, para que no desaparezca y se vuelva gris la claridad.

                                        Javi A.

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