Aquella caricia sentida, pero no dada, que en el corazón quedó guardada, hoy vuelve como un soplo de aire fresco en forma de recuerdo y aunque nunca tuvo lugar, al imaginarla de nuevo, mi alma se puso a temblar.
Entre deseos entregados, se palpaba el sabor de tantos besos que nunca se besaron y aún en el viento se huele el aroma de un cuerpo borracho de amor…, un aroma a mil te quieros que jamás unos oídos escucharon y sin embargo, se leen en el ambiente como un libro abierto por el índice que espera ser devorado.

                                         Javi A.

Deja un comentario