Y pasan los días como pasa el viento, sigiloso y en silencio, invisible a las miradas , al tacto y al tiempo.
Voy caminando por las calles como un ciego, pues solo cuando cierro los ojos te veo, te presiento y en ocasiones hasta tu aroma me imagino y te huelo.
Pero no estás y mueren poco a poco los sueños, se disipan entre la niebla lentamente, a pesar del intento de traerte cada noche a nuestra cama y sentirte de nuevo.
Ni tan siquiera es tu cuerpo, tus caricias o tus besos lo que anhelo, tan solo tu compañía. Tan simple como eso, para recogerte entre mis brazos, achucharte y dormirme en tus sueños.
Javi A.