Aprendí mientras vivía a apreciar un gesto amable, a valorar el cariño que trae un pequeño detalle, a sentir la dulzura que deja un abrazo sincero, a quedarme los sentimientos que trae un «te quiero» cuando te lo dicen con el corazón.
Aprendí que en la vida hay malos momentos que no empañan al resto, que un beso te cura el alma si se da a tiempo, que no todas las palabras se las lleva el tiempo y que los hechos son importantes si son verdaderos, que me gusta ser amigo de quién vale la pena sin juzgar nada en ellos.
Aprendí con los años a ser más honesto conmigo mismo y por ende con el resto, a calcular los riesgos que conlleva enfrentar los miedos, a arriesgarme a pesar de llevar en contra el viento… y aprendí que vale la pena ser sincero, ser uno mismo y decir lo que pienso.

                                             Javi A

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